FUNDAMENTO DE LA LEY 15599
En el mes en que conmemoramos la lucha de las mujeres por la igualdad de trato y oportunidades y en ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer trabajadora, quiero reconocer y homenajear a una mujer llamada Susana Pedreira.
Desde muy joven, Susana sintió en su corazón el llamado a cuidar y sanar. En 1969, con su título de auxiliar de enfermería en mano, partió rumbo a la Ciudad de Buenos Aires con la esperanza y el deseo de hacer la diferencia en la vida de quienes la necesitaran. Sus primeros pasos en la Maternidad del Hospital de Clínicas fueron de aprendizaje y entrega, sosteniendo con ternura las manos de madres primerizas y recién nacidos que llegaban al mundo con un llanto de esperanza.
Con esfuerzo y dedicación, continuó su formación hasta convertirse en enfermera profesional. Su vocación la llevó a los pasillos del prestigioso Sanatorio Otamendi, donde su calidez y profesionalismo la hicieron confidente y sostén de grandes personalidades, desde artistas como Leonardo Favio hasta el esposo de Mercedes Sosa. Cada paciente, famoso o anónimo, recibía de ella la misma entrega, la misma mirada serena que calmaba angustias y aliviaba dolores.
Más tarde, su camino la llevó al Sanatorio Güemes, donde tuvo el honor de trabajar junto al Dr. René Favaloro, un hombre cuya pasión por la medicina y la humanidad se reflejaba en cada enseñanza. Allí, en cada sala y cada guardia, aprendió que la ciencia y el amor pueden caminar de la mano.
Pero su historia aún guardaba otro capítulo inolvidable. En la AFA, con el alma latiendo al ritmo del fútbol, se convirtió en enfermera de River Plate. En ese mundo de emociones intensas, fue testigo del esfuerzo, la entrega y la pasión de aquellos que, como ella, lo daban todo por lo que amaban.
Así, su vida se convirtió en un tejido de historias, en un susurro de alivio en medio del dolor, en una sonrisa que infundía confianza. Susana no solo fue enfermera, sino también guardiana de sueños y esperanzas, una mujer que hizo del amor y el servicio su mayor legado.
Ella es un ejemplo de como las mujeres, con su historia personal y de vida enseñan a sus amistades y familia que todo esfuerzo vale la pena para continuar conquistando espacios sociales y laborales, espacios de poder en los que necesariamente debe estar la mirada femenina como un modo de garantizar el acceso a la real oportunidad de derechos en los que la igualdad y la inclusión se encuentren presentes.
Este proyecto de declaración forma parte de un ciclo de reconocimientos, son historias de mujeres reales, que se abren camino a diario en un mundo no siempre justo, un mundo que fue creado desde antaño en base a masculinidades y el cual afortunadamente se encuentra en constante mutación gracias a las luchas de otras tantas mujeres que se arriesgaron por conquistar sueños, que se rebelaron ante las injusticias, que no se callaron verdades, que no se rindieron ante la fuerza de la discriminación, que pese a que fue y aún es un camino difícil saben que el esfuerzo vale la pena, porque las ganas de contribuir a un mundo mejor les nace transforman realidades.
Ellas transmiten valores, sabiendo que todo se puede lograr si una se lo propone. Es por ellas, y por tantas otras mujeres que contribuyeron y contribuyen a la misma causa que nos hermana, que propongo esta serie de reconocimientos.
Se presentará este proyecto para reconocer a estas valiosas mujeres simbólicamente, a lo largo del mes de la mujer. Un reconocimiento que se ha vuelto una suerte de marca registrada en mi actividad como legisladora y lleva ya su quinta edición, la primera fué durante el periodo legislativo 2021, en esa oportunidad me inspiré en grandes mujeres de nuestra historia, luego desde 2022 decidí dedicarlos a destacadas vecinas campanenses a quienes me siento orgullosa de representar con quienes tengo el inmenso compromiso de abrir las puertas y facilitar el acceso a todos los lugares a los que gracias a su apoyo y el de muchísimas otras mujeres tengo la dicha de acceder, porque no es verdad que cuando una llega llegan todas, cuando una llega es ella quien llegó y es su voz la que se oye, y las que tenemos oportunidad de llegar tenemos el deber de hacer que sean cada vez más las que puedan llegar y ser oídas.
Sirva este reconocimiento, haciéndose extensivo a todas las mujeres bonaerenses para así, contagiar a otras a forjar su camino y conseguir sus sueños, ejerciendo y disfrutando sus derechos, continuando con la construcción de un mundo más igualitario e inclusivo.
Por todo lo expuesto, solicito a las Diputadas y a los Diputados que acompañen con su voto favorable la presente iniciativa.