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Fundamentos de la Ley 13605
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El día 18 de julio de 1994, a las 9:53 de la mañana, en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ubicada en la calle Pasteur 633 de la ciudad de Buenos Aires, se produjo el más cruento atentado terrorista que haya sufrido nuestro país en su contradictoria historia: la voladura del edificio de la AMIA. En el atentado, quedaron truncas 85 historias de vida, y otras trescientas quedaron astilladas para siempre. Así, el más horrendo acto antijudío después de la Segunda Guerra Mundial sucedió en la Argentina.
Pensar en el atentado, nos sigue erizando la piel y continúa despertando innumerables sensaciones.
El atentado es una herida abierta para todos los argentinos ya que fue perpetrado contra la característica esencial de la conformación cultural y social de nuestra Nación, que ha sabido mostrar signos contundentes y maduros de convivencia entre las razas, de tolerancia entre las religiones, y entre los pensamientos diversos y la multiplicidad de ideas.
Han pasado once largos años y hay quienes, todavía, creen que fue un ataque a la comunidad judía; pervive en la conciencia colectiva una idea difusa, aunque perseverante, de que fue un golpe a una comunidad religiosa, y originado en odios o rencores religiosos. Nada más erróneo..., fue un ataque al Pueblo de la Nación, a sus instituciones y al estilo de vida que entre todos elegimos.
Por ello, es un objetivo altamente deseable lograr que la memoria de lo sucedido esté continuamente presente en nuestra identidad como pueblo y que la historia no olvide la brutalidad y el sin sentido de este cruel atentado.
El sistema democrático, el pluralismo y el respeto a los derechos humanos exigen y merecen una reparación en la memoria de todos, porque el horror, para ser desterrado, debe ser conocido en toda su dimensión y consecuencias.Por eso la propuesta que presentamos está dirigida a recordar y a homenajear a las 85 víctimas, así como a cimentar en la conciencia futura de nuestra sociedad la noción de que todos hemos sido víctimas de la locura terrorista, y del odio destructor de la intolerancia y el fanatismo.
Si bien la historia debe ser contada y el horror recordado y reparado, creemos que nuestro deber no termina allí; nuestra responsabilidad consiste en procurar hacer docencia ante la barbarie, docencia democrática para promover y consolidar la memoria ciudadana desde la más temprana edad, campo fértil para la construcción de ciudadanos comprometidos con los derechos humanos, con una vida sin discriminación ni violencia xenófoba, dentro de una sociedad que integre e incluya a todos por igual.
Es así que, como legisladores, lo que proponemos es que la Dirección General de Cultura y Educación incorpore esa fecha al Calendario Escolar y promueva espacios de reflexión en todos los establecimientos educativos de la Provincia en los que se difunda el respeto a los derechos humanos, la tolerancia y el valor de la vida como elementos insustituibles e imprescindibles en la conformación de una sociedad sana y sin contradicciones que estanquen o demoren su evolución.
Hace pocos días, la provincia de Mendoza ha dado una lección al resto del país en tal sentido, al sancionar el proyecto de ley E-49780, que es antecedente directo de la iniciativa que hoy pongo a vuestra consideración, por el cual se estableció el día 18 de julio como el “Día de la Memoria Activa”, se dio carácter de Duelo Provincial a la fecha mencionada, y se impuso a la Dirección General de Escuelas de esa Provincia la necesidad de coordinar jornadas de reflexión sobre el tema en los establecimientos educativos.
Por otra parte, cabe señalar también, que el próximo 18 de julio, fecha en que se cumplirán 12 años de la masacre, el delito habrá de prescribir, de acuerdo a la legislación penal vigente. Así, de no mediar la decisión por parte de la Justicia de considerar al atentado como un delito de lesa humanidad, estaremos consagrando la más escandalosa y aberrante vocación de impunidad con que fueron manejadas las investigaciones del atentado, y estaremos dando la más ominosa señal para nuestras generaciones futuras.
Por las razones expuestas, solicito a los señores legisladores tengan la generosidad de acompañar con su voto la presente iniciativa.
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