Fundamentos de la Ley 12407

 

 

            La creciente preocupación por el incremento de la violencia en los espectáculos deportivos justifica con sobrada razón establecer un sistema que termine sellando un compromiso social y político que luche para acabar con este flagelo.

            Las distintas normas que castigan a quienes cometen actos violentos, viciados de vandalismo e incitaciones a provocar disturbios, han logrado un punto óptimo desde la letra de ley pero muchas veces resultan inconvenientes a la hora de buscar efectividades en la lucha contra estos sectores.

            Tanto la extensa legislación encontrada en la materia como es la Ley 23.184 y sus modificaciones registradas en la Ley 24.192 o también el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1.466/1997, o lo legislado y trabajado en la provincia de Buenos Aires en materia contravencional en la Ley 11.929 han sido un avance en el control de la violencia en espectáculos deportivos pero, sin dudas, las herramientas legales actuales parecen no ser un verdadero desafío para los grupos organizados que actúan despiadadamente impidiendo cuanto encuentro se halle en el calendario deportivo.

            Demás está señalar casos puntuales de violencia en el fútbol. La sociedad es conmocionada por noticias preocupantes cada vez que finaliza un encuentro. La seguridad no alcanza, las medidas no se cumplen adecuadamente, nadie se hace cargo de los desmanes, nunca se responde a las víctimas.

            Los efectos posteriores de una legislación que lamentablemente muy pocas veces se cumple, no alcanza para formar en la sociedad una sensación de seguridad. En reiteradas oportunidades nos hemos también preguntado qué pasaría si todo lo legislado fuera utilizado rigurosamente, y llegamos a la conclusión elemental: la situación verdaderamente sería otra. Por eso es necesario un compromiso genuino entre los dirigentes del fútbol, los políticos y la gente.

            Señores diputados: es preciso instalar en el ámbito que nos compete, el de la provincia de Buenos Aires, una conciencia clara al respecto. Debemos combatir con fuerza a todos estos grupos de inadaptados que provocan disturbios, cometen delitos amparados en un marco de total impunidad por poderes que pretenden instalarse de manera paralela al propio Estado. Existe una gran impunidad, es nuestra obligación desterrarla por completo y edificar la arquitectura legal que debe permitir luego castigar severamente a quien fomente estos comportamientos irregulares.

            Castigar con multas y arresto a los dirigentes que de una forma u otra fomenten y apoyen a estos grupos violentos debe ser el espíritu de la reforma que instrumentamos en la presente iniciativa. Es preciso ser claros en este aspecto, el momento lo exige, la gravedad de los episodios que fecha a fecha se suceden en los torneos de fútbol requieren un tratamiento particular.

            Sabemos también que en la presente concretamos solo un aporte, falta gran parte de la tarea por realizar. El fútbol argentino está signado de episodios lamentables, tuvo que soportar hasta el presente 147 muertes y una múltiple cantidad de hechos cuyo saldo fueron heridos, ataques concretos a la propiedad pública y privada, entre otras consideraciones.

            Insistimos en formar una cultura dispuesta que desafíe a la violencia. Es preciso el compromiso político, pero éste no será suficiente si no existe una real predisposición del conjunto de los dirigentes del fútbol en colocar un punto final al alarmante accionar de estos sectores de inadaptados que no hacen otra cosa que enturbiar el correcto desarrollo de los encuentros.

            Es preciso ser tajantes a la hora de las definiciones. Es cierto que ante la violencia no podemos actuar con declaraciones, tenemos que ser enérgicos y rápidamente disponer de medias y acciones que apunten a terminar de una vez por todas con este flagelo.

            Deseamos finalmente, crear un compromiso fuerte entre todos. Con la posibilidad de acciones claras, eficientes y cuyo resultado sea una pronta erradicación de la violencia de los espectáculos deportivos. Somos absolutamente conscientes de los obstáculos que se presentarán. Este sin dudas es un verdadero desafío que nos planteamos, pero también estamos convencidos de que la historia de los grandes países se forjó mediante desafíos permanentes, y han sido sus pueblos los que entendiendo tales postulados encaminaron dicha causa en un sentido positivo.