FUNDAMENTOS DE LA LEY 13709

HONORABLE LEGISLATURA:

Se somete a consideración de Vuestra Honorabilidad el proyecto de ley que se adjunta para su sanción.

La epidemia mundial de V.I.H/S.I.D.A es uno de los mayores desafíos que afronta nuestra generación. Es un fenómeno único en la historia de la humanidad por su rápida propagación, su alcance y la intensidad de su impacto. Se expande sin cesar, en muchos casos, dañando gravemente el tejido de las sociedades.

En los países más afectados, esta epidemia está erosionando décadas de progreso económico, social y sanitario, ha reducido la esperanza de vida en más de dos decenios, ha frenado el crecimiento económico y ha agudizado la pobreza.

En este año, se cumple un cuarto de siglo desde que se notificaron los primeros casos. El mundo tardó en reconocer la gravedad de esta nueva crisis de salud y durante mucho tiempo, el Sida permaneció fuera de los planes políticos y la infección se afianzó con una fuerza que todavía no ha remitido.

Es en 1996, con la creación del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) que se pasa a abordar esta infección, no como un problema de salud aislado, sino como un problema de desarrollo humano tan significativo como cualquiera de los que se presentan al mundo actualmente.

En el periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA 2001, 189 naciones reconocieron que el Sida era un problema de desarrollo nacional e internacional de máxima prioridad y se firma una declaración de compromiso, que estableció objetivos y estrategias que debían cumplirse para respaldar el objetivo de desarrollo del milenio, que establece contener y empezar a invertir el curso de la epidemia para el 2015.

En función de ese compromiso, ONUSIDA presenta un análisis sobre datos de 126 países reunidos entre diciembre 2005 y marzo del 2006. El panorama que presenta este informe es complejo y a veces desalentador

En términos generales si bien hubo algunos logros notables, la respuesta a la epidemia de Sida hasta la fecha no ha sido ni por asomo suficiente. En tan solo 25 años, el Sida se ha propagado implacablemente desde unos cuantos “puntos conflictivos” diseminados, a prácticamente todos los países del mundo. Ha infectado a 65 millones de personas y se ha cobrado la vida de 25 millones.

La transmisión del VIH no es un fenómeno que se produce al azar, su propagación esta profundamente influida por el entorno social, económico y político. Cuando las personas viven en condiciones de adversidad como la pobreza, discriminación y analfabetismo, son especialmente vulnerables a infectarse. Los esfuerzos para prevenir la propagación del VIH, deben centrarse tanto en el comportamiento individual del riesgo como en los factores estructurales amplios que subyacen a la exposición del

VIH, con el fin de ayudar a las personas a controlar los riesgos que adoptan y que en consecuencia puedan protegerse.

Sin embargo, el acceso a la prevención, atención y tratamiento, relacionados con el VIH, se ve continuamente limitado por una resistencia a abordar cuestiones que, desde hace mucho tiempo son consideradas tabú, como el sexo, la sexualidad y el consumo de drogas.

Una de las mayores paradojas, según el Reporte de ONUSIDA 2006, es que, aunque provoca 11.000 nuevas infecciones y casi 8.000 fallecimientos al día, en muchos aspectos, la epidemia permanece oculta. Es de esperar, que este informe ayude a sacarla un poco más de las sombras y la sitúe en el centro de los planes mundiales. En el Siglo XXI, todos vivimos con el Sida, y todos debemos formar parte de la respuesta.

Es indudable que los esfuerzos deben redoblarse en la prevención y los temas de género, sexualidad y adicciones deben ser los principales ejes de cualquier programa preventivo porque mientras no exista una “vacuna” o un “remedio”, la movilización masiva de todos los sectores de la sociedad, sigue siendo, nuestra única arma.

Al respecto, Peter Piot, Presidente Ejecutivo de ONUSIDA, expresó: “El Sida estará con nosotros, probablemente durante mucho tiempo, pero el alcance de su propagación y del daño que provoque esta enteramente en nuestras manos”.

A mérito de las consideraciones vertidas, es que se solicita a ese Honorable Cuerpo, la pronta sanción del proyecto adjunto.