Fundamentos de la

Ley 11779

 

            Pasada ya más de una década desde la recuperación de las instituciones democráticas, la expresión de la voluntad popular a través de las urnas –lejos de convertirse en un simple acto de ejercicio de la ciudadanía- no ha dejado aún de presentarse como un motivo de verdadero júbilo para la sociedad argentina.

            La negra página de nuestra historia escrita por la dictadura militar, aparece todavía como un dolor demasiado reciente que ha dejado profundas huellas en el conjunto de la sociedad y que genera la necesidad de reafirmar permanentemente nuestro espíritu democrático.

            Es por esta razón, que creemos oportuno buscar una forma de manifestar nuestra convicción de que nunca más abandonaremos la senda republicana, mediante el izamiento de nuestra enseña nacional durante la jornada en que se realicen elecciones generales; no solamente como expresión de profundo patriotismo y soberanía, sino además como un gesto de unidad de todos los argentinos, más allá de las distintas ideologías que puedan finalmente enfrentarse por el camino de las urnas.

            Proponemos, en definitiva, que el acto comicial se desarrolle como una verdadera fiesta patria porque entendemos que es válido celebrarlo, no sólo en honor a la lucha y el sacrificio de todo un pueblo por recuperar su libertad de elegir como el más preciado de los patrimonios, sino también como una forma de reconocer la verdadera dimensión del voto como el acto supremo de la soberanía popular.

            Por lo tanto, en la seguridad de que nuestra bandera celeste y blanca es el símbolo que mejor conjuga nuestro pasado, presente y futuro como nación, y a su vez nos compromete a elevar el interés común por sobre los de cualquier partido o bandería, es que solicito a los señores legisladores su voto favorable a este proyecto de ley.