FUNDAMENTOS DE LA LEY 14572

Juan Carlos Chidichimo Poso, periodista, conocido por el romántico seudónimo de “Jean Pasel” nació en Bragado, hijo de un prestigioso médico y dirigente de la unión Cívica Radical, desde muy joven, a partir de 1946, dirigió el “Diario Bragado”.

Enfrentado con el intendente de la época, en 1949 clausuran el diario y funda uno nuevo. “Por todos, que también es clausurado en 1951.

Chidichimo que no ceja en su enfrentamiento al intendente, es procesado entonces por desacato y condenado a cinco años de prisión. Pudo exiliarse en Montevideo, donde trabajo en las radios Ariel y El Espectador y en los diarios Acción y La Calle. Pasó al Brasil, a la fogosa Tribuna de Imprensa que dirige Carlos Lacerda. De allí fue a Venezuela. La dictadura de Pérez Jiménez lo expulso a Colombia, donde también se vio sometido a penurias y persecuciones. Refugiado en Panamá, le retuvieron el pasaporte hasta que periodistas panameños intercedieron por él.

En abril de 1959, apenas tres meses posteriores al triunfo de la revolución, llegó Jean Pasel a Cuba a ver in situ ese extraño fenómeno que se daba en nuestro continente. Consiguió un trabajo en televisión, dio conferencias en La Habana y en Cienfuegos. Algunos diarios cubanos le hicieron reportajes y le abrieron sus páginas donde escribió varias de sus notas.

En su largo viaje por América Latina, de casi una década, Jean Pasel conoció el dolor y la miseria de su gente, quizás por eso escribiera “Buscarle sentido a la vida no solo es inútil, es injusto y casi indecente”.

El dolor y el tiempo no mellaron su espíritu batallador, como periodista de raza siempre busco la gran nota, esa nota que recalienta las rotativas y el nombre de su autor es levantado en las redacciones. No sabe como, se entero de una expedición, que partiendo de Cuba, se dirigía a Haití con la intención de derrocar a Duvalier. Quizás Pasel, imbuido de un espíritu romántico y aventurero, creyó ver en esa expedición, una nueva experiencia revolucionaria en América Latina y a ella se sumo.

Antes de partir pasó por la Agencia Prensa Latina, fundada entre otros por Rodolfo Walsh, Jorge Massetti y Gabriel García Márquez, diciendo que mandaría una gran nota de la que no podía adelantar información.

La expedición fue exterminada aprovechando el “hartazgo producido por el festín de cabrito”, como dijo la revista Time en una nota sobre el tema. Pero nada de lo que la nota reflejaba alcanzaba a Jean Pasel. Como periodista de raza, comprometido con su tiempo, estuvo donde debía estar, donde estaba la noticia, aunque no pudiera enviar la nota ni fuera el gran escritor, es por esto que tanto Walsh, como Massetti lo reivindican en textos que ningún periódico quiso publicar en el tiempo en que fueron escritos.

Los mismos fueron rescatados por Rogelio García Lupo en la Revista “El periodista” quien para presentarlos entre otras cosas dijo: “Este periodista tan muerto que ni en el lugar donde nació lo recuerdan fue, sin duda, el primer corresponsal argentino caído en una acción de guerra…”, “Jean Pasel tenia la sangre del reporter, en el borde mismo de las balas”…”Las balas no lo respetaron, tampoco la memoria de sus compatriotas, menos la de los periodistas, en cuya misión abnegado tuvo fe hasta el final”.

“Extraño destino el de Jean Pasel que de una muerte tan intensa vengan a sacarlo las palabras de quienes casi no lo conocían. Una resurrección inesperada y gratuita, pero gloriosa”.

Es por esto que venimos a rescatar a Juan Carlos Chidichimo Poso, “Jean Pasel”, de una de sus dos muertes, la del olvido.