Fundamentos de la Ley 12423

 

 

            Su Santidad Juan Pablo II ha instalado en el mundo temas de una trascendencia que van más allá de lo estrictamente espiritual. Con la Bula Incarnationis Mysterium, de convocatoria al año Santo 2000, y luego, mediante su Carta Apostólica Tertio Millenio Adveniente convirtió al Jubileo del año 2000 en un acontecimiento universal de amplia repercusión social y política, que excede el ámbito de la simple conmemoración.

            En dicha Carta Apostólica, S.S. sugiere líneas de reflexión y de acción a nivel universal, mientras impone para las Iglesias locales una tarea de sensibilización para renovar en el pueblo cristiano la conciencia del valor y del significado de la historia humana, a partir del arrepentimiento por los métodos de 2intolerancia e incluso de violencia en el servicio de la verdad" utilizados.

            En su reciente "Nunca Más", el Pontífice ha dado un ejemplar y comprometido paso en esta dirección, consecuente con su pensamiento: la Iglesia no puede "atravesar el umbral del nuevo milenio sin invitar a sus hijos a purificarse y arrepentirse de los errores, las infidelidades, las incoherencias y las lentitudes". Así, fueron puntualmente tenidos en cuenta hechos históricos como las Cruzadas, la Inquisición, el Holocausto, la Conquista de América, la discriminación de la mujer, el antijudaísmo, el nazismo, los regímenes dictatoriales, la aquiescencia a la violación de los derechos humanos. "La purificación de la memoria requiere un acto de coraje y de humildad en el reconocimiento de las deficiencias realizadas por cuantos han llevado y llevan el nombre de cristianos", para sostener "entre consenso y malestar se advierte la necesidad de una reflexión que establezca las razones, las condiciones y la exacta configuración de las peticiones de perdón relativas a las culpas del pasado."

            Frente a la consolidación en el mundo contemporáneo de tendencias opuestas a la paz y a la justicia, plantea y señala como un deber, el actuar de un modo decisivo en la defensa de la dignidad y los derechos de la persona, y considera "sombras del presente", la co-responsabilidad de tantos cristianos en las graves formas de injusticia de ciertos sistemas económicos y su expresión en el tema de la deuda, y la consideración de la libertad religiosa como base de todas las libertades.

            Ante el fatalismo del mercado y del pensamiento hegemónico, el jubileo reinserta a la Iglesia, al cristiano y a todos los hombres del universo, y muy particularmente a aquellos responsables de la cosa pública, como protagonistas y artífices de la historia.

            Los planteos realizados por el jefe de la Iglesia Católica, no nos pueden resultar indiferentes.

            Como legisladores de esta Provincia, y con una mirada en la dolorosa realidad sobre la que debemos actuar con la responsabilidad política que nos han delegado nuestros representados, corresponde hacernos cargo y comprometernos en problemáticas de esta envergadura.

            Desde esta posición, y con el ejemplo de nuestro Parlamento nacional, que a su vez hizo suyo las propuestas del Parlamento italiano, es que proponemos la conformación de una comisión bicameral, con las tareas que en la resolución se le establecen.

            Proponemos hacer nuestras las líneas político-culturales sintetizadas por el Parlamento italiano, con las cuales integrarnos a un diálogo nacional e internacional: a.- la deuda con el extranjero cuyo peso impide el desarrollo de muchos países (entre ellos el nuestro); b.- la libertad religiosa; c.- la dignidad de la persona, (ampliamente condicionada, ante el desempleo y la brecha entre pobres y ricos día a día más profunda).