Fundamentos de la

Ley 10979

 

            Los predios que por el presente proyecto de ley se procuran expropiar pertenecen a un loteo de casas quintas que, hasta el momento de la ocupación constituían un “cementerio de autos” y basural, conformando una contundente barrera urbana.

            Se trata de una población organizada, que ha planteado al municipio de Florencio Varela demandas sobre reivindicaciones más o menos puntuales, pero siempre de manera colectiva.

            El conjunto de relaciones sociales, económicas y culturales generadoras en el proceso de urbanización, se expresan en nuestras ciudades a través de la relación centro periferia.

            Esta relación produce una estratificación urbana, definiéndose a áreas de distinto nivel de desarrollo, fundamentalmente en lo referido a la comunicación con las restantes zonas del partido, a la dotación de infraestructura, al uso y ocupación del suelo, y a la inundabilidad de la zona con marcada influencia de la localidad de vida de la población. El asentamiento del barrio Santa Rosa Nueva, está ubicado en una de las fracciones censales que presentan mayor porcentaje de hogares con necesidades básicas e insatisfechas (52,1%).

            Podemos afirmar que este asentamiento se encuentra instalado en un área afectado por una fuerte segregación urbana debido a las siguientes características:

a)                              limita al S.O. con la zona rural.

b)                              La dotación de infraestructura es básica, apertura de calles y tendido eléctrico exclusivamente.

c)                              El transporte es insuficiente.

d)                              El equipamiento comunitario es inexistente, debiendo la población hacer uso de las escuelas y o centros periféricos de los barrios aledaños.

e)                              El área es atravesada por un curso de agua no permanente que produce la inundación de ciertos sectores tanto por lluvias ordinarias como extraordinarias.

 

            La contratación operada en el mercado inmobiliario del partido, a partir de la puesta en vigencia de la Ley 8.912/57 dio por resultado la suspensión casi absoluta de loteos, debido a las exigencias planteadas para realizar subdivisiones con el consecuente encarecimiento del precio de la tierra.

            Las prácticas indiscriminadas de fraccionadotes y propietarios, casi sin control estatal durante más de 20 años (1950 a 1976), aseguraron a éstos suficiente tierra ya sub-divida presentándose ahora un cuadro en el que, la retención monopólica de grandes superficies en valorización, se continúa en nuestro distrito como un índice de tierra vacante (sin ocupación), que asciende al 52% de las parcelas urbanas del partido.

            Este cuadro de situación, común a todo el segundo cinturón del conurbano, se agudiza aquí en virtud del explosivo incremento poblacional (el mayor del Gran Buenos Aires), sufrido en los últimos 15 años.

            El deterioro del salario así como las situaciones de sub-empleo y desempleo de los sectores populares, ha jugado, además, como variable crítica limitando el acceso a la escasa tierra urbana ofrecida.

            Los aspectos anteriormente descriptos constituyen los límites que han condicionado las estratégicas que estos sectores se han dado para resolver, por caminos independientes del mercado inmobiliario, el acceso a la tierra para construir su vivienda.

            Las ocupaciones masivas de tierras comienzan a producirse en algunos partidos del gran Buenos Aires a partir de 1971, en un contexto dictatorial. En Florencio Varela, se han producido, en diferentes momentos, ocho de gran importancia una de ellas producida hace 2 años, es la del barrio Santa Rosa Nueva que cuenta con 400 familias aproximadamente.

            Como zona de expansión de la mancha urbana (el crecimiento poblacional intercensal 1970-1980 fue de un 76%, en tanto la media del conurbano resultó del 27%, en los últimos 15 años, el partido de Florencio Varela es un área donde confluyen los sectores que han sido más golpeados por la recesión económica, la desocupación y las políticas públicas que en lo urbano se implementaron en Capital Federal y Gran Buenos Aires durante la última dictadura militar (erradicación de villas de emergencia, ley de locaciones urbana, Ley 8.912, desalojos por la construcción de autopistas, etc.).

            La gravedad del problema habitacional de la provincia de Buenos Aires, es de una entidad tal que no necesita agregar datos o estadísticas para iluminarla. Las demandas insatisfechas de tierras aptas para la vivienda que afectan a decenas de miles de familias, violan uno de los derechos humanos más elementales. Cuando se habla de derechos, este se relaciona con las facultades que el individuo tiene para acceder a un mejor nivel de vida. La crisis económica en nuestro país y la injusticia social que padecen los sectores más postergados hacen falaz uno de los principios constitucionales de todos los habitantes “acceder a una vivienda digna (artículo 14 bis, CN).

            La crisis económica, la falta de producción, el desempleo y sub-empleo, los magros salarios que reciban los sectores más pobres de nuestra sociedad, sumados a la escasa oferta de loteos populares, han operado como condiciones fundamentales que hicieron que los sectores más humildes se dieron una estrategia diferente a la habitual en la obtención de la tierra y se produciesen nuevas modalidades de ocupación como son los asentamientos.

            El asentamiento del barrio Santa Rosa Nueva se ha ido implantando desde el año 1985 en un área de aproximadamente 14 hectáreas de tierra de propiedad privada pero en total estado de abandono.

            El asentamiento fue produciéndose de modo paulatino aunque desde un principio la población asentada intento planificar organizadamente el uso del suelo. Signos palpables de este objetivo, la constituyen los siguientes aspectos:

1)                  mantenimiento regular de la trama urbana existente.

2)                  trazado regular de lotes de medidas mínimas.

3)                  apertura de pasajes a fin de optimizar el uso del espacio.

            El relevamiento socio-económico se efectuó en un lapso acotado en el tiempo (la semana del mes de abril de 1988) contando para su realización con personal de la Dirección de Tierras y Viviendas de la municipalidad de Florencio Varela y miembros del mismo asentamiento que fueron capacitándose, alcanzando así, en esta tarea específica, con el objetivo de “dotar a la población de las herramientas técnicas y conceptuales necesarias para conocer y sistematizar por si misma la realidad que viven”.

            Es por las razones apuntadas precedentemente que esperamos que el presente proyecto de ley cuente con el voto favorable de los señores senadores, procurando así la solución de un problema existente con más de 400 familias.