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Fundamentos de la Ley 13429
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Con el objetivo de establecer acciones concretas para la preservación de bienes muebles o inmuebles, públicos o privados, considerados componentes del patrimonio cultural del partido de General Pueyrredón, dicho municipio impulsa la incorporación de invaluables edificios y bienes urbanos-paisajísticos, entre los cuales se destacan la Vieja Usina del Puerto; la Bahía Playa Grande -Bv. Patricio Peralta Ramos entre Formosa y Roca- y la Torre de Agua. · La hoy denominada "Vieja Usina del Puerto", es uno de los emblemas de las tecnologías de comienzo del siglo XX en nuestra ciudad, con proyección regional. Se trata de una de las respuestas más significativas para la instalación de grandes equipamientos industriales. Construido por la Empresa Chritian y Nielsen, en 1928, el edificio principal es el producto de cuidadosos estudios para albergar el programa de usos y secuencias de funciones de naturaleza tan específica como la provisión de energía e iluminación. Al mismo tiempo, su diseño articula con el arroyo existente y con la extensión del ramal del ferrocarril. Por eso, la obra global consideraba embalses de gran magnitud, el entubamiento del Arroyo del Barco y un desvío de las líneas ferroviarias. En 1957, se traslada la generación de la energía a la nueva Central 9 de Julio. A partir de ello, el edificio comienza a funcionar como centro de capacitación técnica entre otros usos vinculados a la ciencia y la tecnología, como también algunos eventos asociados a la cultura y manifestaciones artísticas. · La "Urbanización de Playa Grande" hoy conocido como "Complejo Playa Grande", marca un período particular de la historia de la ciudad y del país, una sociedad y hasta una "cultura de la modernidad", donde se articulan los conceptos de funcionalidad, belleza e higiene, asociados en este caso a la idea de "estética urbana" y "paisaje urbano", en un contexto de ponderación de algunas características materiales de la ciudad. El Complejo Playa Grande, surge junto con otras urbanizaciones costeras previstas para la época por el entonces Gobernador Dr. Manuel Fresco, siguiendo un modelo económico donde el turismo adquiere la importancia de ser eje del desarrollo económico. En este sentido, la explotación y el aprovechamiento de los recursos naturales y paisajísticos y crear atractivos con ese fin, se constituyeron en objetivos que posicionaron a Mar del Plata y al país corno una novedosa alternativa turística. Hacia 1936, se desarrollaron los proyectos especiales para la urbanización de playas en Mar del Plata, Necochea y Carhué, corno también se implementa la aplicación de leyes como la Ley de Playas y Riberas hacia 1939. Los "servicios de balnearios" pasan a ser de los programas de mayor preocupación y, para el caso, Playa Grande representa, junto con Bristol, su expresión más exacta, considerando la concepción de funcionalidad, impacto paisajístico y particular estética del momento. El proyecto de los ingenieros Briasco y Pereda de la Dirección de Arquitectura de la Provincia de Buenos Aires, va articulando en el paisaje que ofrece la costa en la Bahía de Playa Grande, siete edificios similares, la gran pileta de natación y el estacionamiento cubierto enterrado siguiendo la pendiente natural. Se reserva el remate norte del conjunto, para un edificio destinado a ofrecer la apoyatura gastronómica. Con la posterior incorporación del edificio del Yacht Club Argentino en el extremo Sur de la bahía, con su aporte "decó-naútico" se completa finalmente el conjunto que conecta la ciudad con la playa y el mar a través de la arquitectura y del diseño paisajístico. El nivel superior de la calle comienza a descender, a partir de la creación de una sucesión de terrazas en la zona central que termina en el paseo inferior, a nivel arena, el que es acompañado por una secuencia de parterres de césped en coincidencia con cada balneario. Además de la gran escalinata central y las que flanquean la pileta, escaleras más pequeñas facilitan el acceso desde los niveles superiores ajustándose a las necesidades del usuario. El austero lenguaje arquitectónico elegido, revoques lisos con solo algunos detalles en martelinado de piedra a modo de zócalo y remate de las losas, realzan el mérito del conjunto como obra de gran valor paisajístico ambiental para la ciudad. · Respecto de la Torre Tanque, la misma es uno de los referentes e hitos protagónicos de la ciudad, al tiempo que constituye uno de los más importantes mojones náuticos. Desde su mirador se obtienen las mejores vistas panorámicas del tejido urbano y su extensión orientada tanto a la zona rural como marítima. Su construcción se remonta al año 1911, en la loma Stella Maris, la más alta de Mar del Plata, el área propicia para la instalación de un tanque y depósito de agua para la ciudad que, hasta entonces, se abastecía por medio de molinos y bombas. Con la intención de optimizar la reserva, impulsión y distribución de agua a un sector de Mar del Plata, el organismo administrativo convoca en 1939, a un concurso de anteproyectos para la construcción de la "Torre de Administración de Aguas", en la manzana comprendida por las calles Paunero, Falucho, Mendoza y Brown. El proyecto ganador, correspondiente al arquitecto Cornelio Lange, se distingue entre las otras propuestas por su singularidad "medieval", como sesgo destacado del repertorio pintoresquista adoptado, convalidando así la fisonomía por entonces relevante en Mar del Plata. El 30 de marzo de 1943 se inaugura la obra, siendo para la época el edificio más alto de la ciudad. Hoy administrada por la empresa municipal Obras Sanitarias Sociedad del Estado, la torre tanque trasciende su carácter utilitario y de servicio de sanidad para convertirse en uno de los referentes de mayor significación para la ciudad, cualidad que se traduce en recurso turístico, recreativo y cultural de alcance regional. La torre propiamente dicha, de 40,75 mts. de altura, es un prisma de planta cuadrada con vértices chanfleados a la que se adosan volúmenes ornamentales, rematada en una cubierta del tipo manzarda. Su contrapunto horizontal lo constituye el área de accesos, oficinas y vivienda del encargado, caracterizado por sus cubiertas inclinadas cuyos agudos mojinetes completan el sesgo nórdico Tudor del conjunto. Las fachadas de piedra natural se combinan con los revoques símil piedra que resuelven las cuatro torrecillas almenadas de remate y demás bordes moldurados. Las cubiertas son de pizarras y las carpinterías de madera. Los vanos están completamente revestidos en piedra natural. Estos recursos ornamentales y su composición articulada volumétrica, marcan las cualidades artísticas de esta arquitectura. Dentro de la Torre, se encuentra el tanque de reserva de 500.000 litros en forma de anillo, en cuyo interior se desarrolla el trayecto del ascensor. La obra se complementa con una cisterna dividida en dos partes con una capacidad de 13.000.000 de litros, abarcando media manzana. Tiene un muro exterior de tres metros de alto y seis de profundidad. Para su construcción. fue necesario dinamitar el manto rocoso característico de esta zona de la provincia. Esta cisterna está enterrada bajo lo que hoy es un jardín cuidadosamente parquizado. Todas las maquinarias (bombas, medidores, motores, etc.) son originales y se encuentran en funcionamiento desde 1943. El Concejo Deliberante de General Pueyrredón los ha declarado de Interés Patrimonial por Ordenanza 10.075 y 15.728. Por todo lo hasta aquí expuesto, solicito a los señores senadores que acompañen con su voto favorable la presente iniciativa.
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