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Fundamentos de la Ley 12082
El predio de referencia, con mas de 52.000 metros cuadrados de superficie, es sin dudas el espacio abierto y arbolado más importante de la localidad de Ramos Mejía. No solo es hoy una reserva de producción de oxígeno, sino que fundamentalmente, se ha convertido en una de las pocas posibilidades de contacto de los vecinos con un gran espacio de recreación en contacto con el medio ambiente en condiciones muy similares a las naturales. Está de más decir que la localidad de Ramos Mejía, como parte integrante del municipio de La Matanza, es una de las más densamente pobladas del país y por lo tanto este tipo de predios se convierten sin demasiado análisis en “tesoros” invalorables que adquieren una trascendencia fundamental para la gente que habita la zona. El concepto vertido en el párrafo anterior, hace que reflexionemos seriamente y que, pensando en el bien común, primer y único objeto de nuestra tarea política, nos planteemos seriamente elevar nuestro horizonte de miras y nos pongamos, con toda responsabilidad, a planificar el destino del cual seremos los únicos artífices. La comunidad nos exige tomar decisiones ya. Sin cortapisas. La importancia de los tiempos que corren se potencian al pensar que estamos a un paso del tercer milenio y que lo que hoy no hagamos se convertirá, mañana, en un reproche sin solución de nuestros hijos y de las demás generaciones que los seguirán. La frase dice “Tomar el toro por las astas”. Y eso es lo que proponemos con este proyecto. ¿Hay derecho a que solo unos pocos tengan la posibilidad de aprovechar un espacio que por la necesidad y la realidad se debe convertir en patrimonio de todos? ¿Quién sino el Estado debe asumir la responsabilidad de velar por los intereses de aquellos que no tienen las posibilidades? La cuestión no es: “nivelar para abajo”. La cuestión es: la equidad. Y la única manera de que exista es administrando los recursos, como es este caso, “únicos”, con la mayor prudencia y creatividad posible. Un centro de Educación Física, como nos lo muestra la experiencia, se convierte en un polo convocante de la comunidad. Allí los niños, jóvenes y mayores tienen la posibilidad de desarrollar un número interminable de actividades sin más requisitos que la voluntad de hacerlo; sin trabas sociales, económicas ni de otro tipo. Los centros de educación física siempre son: para, por y fundamentalmente de la comunidad. ¿Quién de nosotros puede hacer la “vista gorda” a estas realidades? ¿Quién de nosotros no asumirá toda la responsabilidad de la hora? Por ello descontamos que masivamente nos acompañarán con el voto positivo al presente proyecto.
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