Fundamentos de la Ley 13741

 

 

HONORABLE LEGISLATURA:

 

            Se somete a consideración de Vuestra Honorabilidad el proyecto de ley que se adjunta para su sanción, a través del cual se propicia la condonación de la deuda que por todo concepto mantienen los adjudicatarios de viviendas del barrio “General Villegas” de la ciudad de Trenque Lauquen con el Instituto de la Vivienda de la Provincia de Buenos Aires.

            El barrio “General Villegas” está emplazado en el sector noroeste de la planta urbana de la ciudad de Trenque Lauquen. Cuenta con 160 unidades habitacionales de construcción no tradicional (sistema de planchas de cemento) y fue adjudicado en el marco de una operatoria del Fondo Nacional de la Vivienda (FO.NA.VI.) en el año 1980.

            Ahora como antes, sus adjudicatarios pertenecen a un nivel social de muy escasos recursos, que conforman grupos familiares numerosos; muy frecuentemente extendidos, integrando en su seno a dos y tres generaciones.

            En las últimas décadas, estos grupos familiares atravesaron diferentes crisis.

            En 1986, se vieron severamente afectados por los gravísimos efectos que trajeron aparejadas las inundaciones que anegaron vastas superficies del noroeste de la provincia de Buenos Aires. Este fenómeno produjo el quiebre del aparato productivo en una región de base típicamente agropecuaria que absorbía como principal fuente de trabajo a importantes sectores de la población, especialmente a los de menor calificación, que venían a desempeñarse como peones, puesteros, tractoristas, alambradores, tamberos, etc.

            Gran parte de los vecinos del barrio “General Villegas” se desempeñaban en el área rural, y pasaron a convertirse en desocupados.

            A esta situación se le sumó la de sus familiares, que vivienda en el campo, debieron abandonar casa y trabajo ante el avance del agua, para sumarse a los desocupados del pueblo e ir a albergarse a estas viviendas de sus parientes del barrio.

            La planta urbana de la ciudad también resultó comprometida por el fenómeno de la inundación, siendo los sectores oeste y noroeste los más afectados. La presión del agua y los escurrimientos, produjeron en el barrio “Villegas” la saturación de las napas freáticas y el consiguiente rebase de los pozos atmosféricos, cuyos efluentes tuvieron mucho que ver con la aparición de enfermedades de transmisión hídrica que, como la elevada casuística de hepatitis, afectaron a los chicos del barrio.

            Este panorama desolador de inundación, desocupación, y emergencia sanitaria, con el consecuente empobrecimiento de la población del barrio de por sí pobre, condicionó la posibilidad de pago de las cuotas de las viviendas –había necesidades perentorias que resolver- y el endeudamiento de los vecinos.

            También las viviendas sufrieron un deterioro importante ante regímenes pluviométricos inusuales, que provocaron filtraciones en techos y paredes.

            Estos problemas no desaparecieron con el lento retiro de las aguas: perduraron como efectos nefastos de un fenómeno que sumió a la región en la peor de las crisis que registra la historia del lugar.

            En los años 90 y mientras se transitaban estas realidades, sobrevino el proceso de reforma y ajuste estructural que contribuyó a la profundización de la situación, tanto de quienes había conseguido un trabajo -estable o precario- como de los que no lo tenían; con la consiguiente aparición de nuevos pobres y de hogares empobrecidos agudizándose de esta manera la comprometida situación social de los pobladores de este sector.

            La escasez de recursos continuó incidiendo en la capacidad de pago de los adjudicatarios. Muchos de ellos, personas entradas en años, fallecieron sin haber podido regularizar su situación con el Instituto de la Vivienda, y sin poder disponer de la ansiada escritura de su casa.

            Recientemente se ha conformado una comisión barrial con la finalidad principal de emprender acciones preventivas y asistenciales, para atender a la problemática de los menores, a su contención y adecuada inserción. En el barrio funciona también una guardería infantil municipal que atiende a los niños más pequeños en situación de riesgo o cuyas madres trabajan fuera del hogar, brindándosele además estimulación temprana a fin de compensar las carencias socio-ambientales que pudieran comprometer su normal desarrollo. En relación a los adolescentes, es dable observar que muchos han abandonado su escolaridad básica sin poder insertarse en el circuito laboral, y es preocupación de la asociación vecinal y las autoridades educativas promover su regreso a las aulas e incorporarlos a actividades socialmente útiles.

            En cuanto a la composición de los grupos familiares de los titulares originarios de las viviendas, de cuyo escaso nivel de ingreso ya hemos hecho referencia, es de destacar el elevado número de mujeres que desempeñan el rol de jefas de hogar y cuya única entrada económica proviene de los planes sociales del Estado.

            Habiendo transcurrido veintiséis años desde la adjudicación del barrio, sus titulares han ido envejeciendo, y muchos de ellos se sostienen con la jubilación mínima, ingreso imprescindible pero insuficiente para cubrir las necesidades básicas, especialmente por los requerimientos de atención de la salud como la adquisición de medicamentos, tan frecuentes en las personas de tercera edad.

            Reiterados han sido los reclamos de los vecinos que, ante la imposibilidad de saldar las cuotas, han solicitado la condonación de la deuda. Estos reclamos aún continúan, ya que, sobre todo para los titulares originarios, muchos de ellos, personas mayores, el acceso a la escritura les da la seguridad del “techo propio”, objetivo para ellos por demás importante.

            Próximo a cumplirse los treinta años de la entrega, plazo en que expira el período de recupero, resulta imprescindible el acompañamiento del gobierno provincial, a través de la Administración General del Instituto de la Vivienda, dándole un aval favorable al proyecto de ley que solicita la condonación de la deuda que los adjudicatarios mantiene, atendiendo a la situación de verdadera excepcionalidad (inundaciones, quiebre del aparato productivo, desocupación, pauperización, etc.) que atravesaron y aún padecen los vecinos que habitan este complejo habitacional.

            A mérito de las consideraciones vertidas, es que se solicita de este Honorable Cuerpo, la pronta sanción de proyecto adjunto.

 

                                                                       Dios guarde a Vuestra Honorabilidad.