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Fundamentos de La pesca en el mar argentino atraviesa hoy por su momento más crítico, corriendo el riesgo de perderse su principal recurso, dañar en forma irreparable el bioma y dejar en la calle a miles de personas. Tal como lo ha establecido Greenpeace, casi una década completa de absoluta falta de control y de manejo adecuado del caladero del principal recurso pesquero, la merluza común o merluza argentina, ha puesto en situación de inminente colapso a esta especie y en situación de emergencia a toda actividad económica asociada a la misma. La pesca argentina tiene su principal recurso en la merluza, su crisis implica la de toda la actividad. La merluza representa alrededor del 50 % del volumen de capturas y exportaciones anuales del orden de los 3.000 millones de pesos. Emplea unas 25.000 personas de manera directa y se estima en 100.000 los empleos asociados de manera indirecta. La ciudad de Mar del Plata posee alrededor de del 30 % de su población en actividades vinculadas a la industria de la merluza. Durante los 90 se produjo un fuerte ingreso de buques de gran porte y con tecnologías de captura y procesamiento (buques congeladores) que ampliaron drásticamente la capacidad de extracción del recurso más allá de lo aconsejable para la capacidad de captura de la flota pesquera argentina. Tal como lo había venido advirtiendo el INIDEP desde hace años, las capturas permanentes de merluza más allá de los límites que aconseja la ciencia ha hecho que hoy se esté al borde del colapso. Su recuperación implicaría muchos años y haría desaparecer la industria pesquera argentina que hoy existe, además del fuerte impacto en la ecología ya que la disminución de una población, repercute en la dinámica de especies asociadas. Luego de diez años de esta práctica los efectos ponen en riesgo la posibilidad de continuar con la actividad no sólo a quienes depredan y se van sino también a quienes tradicionalmente desarrollaron la actividad pesquera como son los pescadores costeros y buques pesqueros. Tal como lo ha
establecido 1)
Recursos raleados frente a las costas de Mar del
Plata (dentro de 2) Alejamiento de los cardúmenes debido a cambios climáticos e hidrobiológicos (alta temperatura del agua, baja salinidad y falta de oxígeno en el agua) ha provocado el fracaso de zafras tradicionales como anchoítas, caballa y langostino. 3) Limitación propia en el despacho para alcanzar los recursos. 4) Imposibilidad económica de traslado de flota a puertos del sur de la provincia. 5) La falta de una reglamentación de pesca artesanal (artículo 9 inciso k) Ley 24.922). 6) Falta de subsidios o financiamientos blandos destinados a promover o fomentar proyectos tendientes a la protección, reconversión y/o desarrollo de la pesca artesanal o preindustrial. 7) Aumento progresivo de los costos fijos por embarcación que ronda los pesos mil ($ 1.000) mensuales. 8) Rentabilidad negativa dado que, de treinta días, se salen solamente doce, de promedio, por condiciones climáticas y cuando se trae captura el pescado no vale nada por las condiciones actuales del mercado. 9) Todo esto produce un éxodo del personal, a embarcaciones mayores en busca de un trabajo más rentable y mejor habitabilidad, quedando este sector despoblado de personal capacitado. 10) Desaparición de la industria conservera marplatense e importación de las mismas. 11) Convergencia de la flota mayor sobre Mar del Plata ante el avance de los buques congeladores y factorías, bajo pabellón nacional. 12) Escasez de merluza y reducción de cupos lo que provoca un efecto dominó de embarcaciones mayores sobre la costa, sobreexplotando el variado grande, fino e intermedio, volcando sobre especies de zafra (caballa y anchoíta), tradicionalmente capturadas por nuestras embarcaciones de rada o ría, anticipando las capturas, saturando el mercado con la consiguiente baja de precios. 13) Aumento (acumulativo en los últimos seis meses) de cuarenta y cuatro por ciento (44 %) en el precio del gasoil y creciente presión impositiva, tributaria y laboral. 14) Ninguno de los propietarios de estas embarcaciones tiene planta de procesamiento en tierra, ni frigorífico, lo que los expone a los vaivenes de la oferta y demanda diarias. La vigencia de la exención impositiva considerada está fundada en los cálculos elaborados por el INIDEP respecto de la necesidad de permitir la recuperación del caladero, que llevando a cabo las medidas pertinentes, insumiría no menos de cuatro años. Si a esto le sumamos los tiempos legislativos y administrativos arribamos a los cinco años propuestos. La salud del mar y el medio de sustento de decenas de miles de personas están en peligro por la irracionalidad de maximizar ganancias de modo cortoplacista. En tanto se resuelvan las cuestiones de fondo, las familias deben sobrevivir. Por todo lo expuesto, solicito a los señores senadores que acompañen con su voto favorable la presente iniciativa. |