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Fundamentos de la Ley 11262
Motiva el presente
alertar al Poder Ejecutivo y, por su intermedio, a los organismos
correspondientes sobre la necesidad del reconocimiento de Tal solicitud la realizo como hombre de Arrecifes, cabeza del partido citado, y conociendo el significado histórico, religioso y cultural que el lugar posee, y convencido de la importancia que reviste preservar esta verdadera reliquia y mantener intactos los valores que han perdurado por más de dos siglos. A fin de comprender lo justo y acertado que sería tal reconocimiento por parte de la provincia. Es necesario decir que el 4 de Febrero de 1769 Don Francisco Sierra, compró en San José de los Arrecifes, una extensión de campo en las proximidades del “Paso del Cañón”, del río de los Arrecifes. Edificio en ella una casa sobre la ladera de una empinada loma próxima al río, y se instalo como atalaya de avanzada, lejos de la frontera de proyección, que recién en 1779 rebasa la zona por acción del entonces Virrey Juan José de Vértiz, con sus “fuertes de palo a pique”, y sus compañías de Blandengues. Su estancia, siempre
alerta al malón, se ampara en la protección de Don Francisco solicitó luego permiso a las autoridades eclesiásticas de la época, para construir un oratorio, proponiendo mantener a sus expensas un capellán, previo consentimiento del cura de Arrecifes que por esos años era Don Mariano Perdriel, lograda la autorización el 14 de Febrero de 1785, procedió a habilitarlo de inmediato, siendo su primer Capellán Fray Francisco Morales. Desde aquellos días a
la fecha, la propiedad le sucedió a su hermano Enrique (1790), luego a Don
Diego Sierra (1811) a éste le hereda su hija doña Socorro Sierra de Merlo y
ahí hasta nuestro días, 205 años después de aquel 14 de febrero y en la
octava generación de don Francisco, la capilla (el Oratorio Público) abre sus
puertas cada lustro para celebrar misas y homenajes en aras de Sobre la base de lo antedicho, respetuoso del culto profesado y las tradiciones lugareñas, solicito que los integrantes de este honorable cuerpo aprueben el proyecto y del Poder Ejecutivo la celeridad necesaria para lograr el objetivo final. Pues con ello se haría un justo reconocimiento de los valores enunciados y un deferente homenaje a una familia que supo preservar para los tiempos el legado histórico de aquel visionario oriundo de Córdoba del Tucumán, don Francisco Sierra.
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