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Fundamentos
de El estímulo a la creación de consorcios y cooperativas para la exportación en el ámbito de la provincia de Buenos Aires tiene como meta fundamental encontrar un mecanismo idóneo y participativo para promover y desarrollar el comercio exterior. Con la
sanción de La influencia de la actual situación socioeconómica que amenaza constantemente el frágil equilibrio entre la capacidad y laboriosidad del empresario, y la precariedad estructural de la organización de la producción, exigen la participación del Estado provincial a través de una legislación clara y oportuna. Es por ello que el espíritu de esta ley se centra en la necesidad de otorgar beneficios y capacitación a las pequeñas y medianas empresas en su etapa de organización, conformación y de adecuación de sus productos para que puedan exportar en forma conjunta. Consideramos que a través de ésta, se logrará el crecimiento de las exportaciones provinciales en cantidad y valor, aportando los beneficios que significan para el país el incremento de divisas. Asimismo su fin es la incorporación y adecuación de las pequeñas y medianas empresas a los requerimientos de los mercados internacionales. Sabemos que la doctrina de la cooperación se funda en los principios de la democracia participativa y de la justicia retributiva. Estas asociaciones ofrecen un esquema apropiado para resolver el disenso entre los intereses individuales y colectivos, y resultan particularmente aptos para que las pequeñas y medianas empresas alcancen las dimensiones ideales para optimizar el uso de sus recursos, los costos de producción, el acceso a los mercados, la incorporación tecnológica, etcétera. La dimensión de las pequeñas y medianas empresas es una limitación real que se pone de manifiesto cuando deben encarar problemas tales como la comercialización en el exterior o inversiones en bienes de uso y de capital técnicamente deseables pero fuera de las posibilidades de financiación. El razonamiento lleva a pensar que en la integración de empresas se encuentra la solución al problema. Si descartamos la unión forzosa, impuestas por las circunstancias, caben dos modalidades básicas de agrupamiento voluntario. Una es la fusión, absorción, compra, etcétera, entre empresas, lo que implica la desaparición de las empresas individuales; como la acción individual es una característica típica del pequeño y mediano empresario, se infiere que esta solución resulte poco atrayente. La segunda modalidad consiste en la creación de otras formas asociativas que permitan a las empresas unir sus esfuerzos y alcanzar la dimensión necesaria en ciertas áreas, manteniendo su identidad. El estímulo a los consorcios y cooperativas para la exportación, se torna entonces en el instrumento adecuado para la consecución de tales fines. La implementación de los llamados sistemas de "exportación conjunta" son una solución técnica y factible que no está orientada a favorecer a sector alguno en especial, sino que alientan la producción y el desafío a la adecuación tecnológica empresarial. Entre las principales ventajas de la asociación por parte de las pequeñas y medianas empresas se encuentran: 1. Presentar al mercado internacional una oferta de productos o servicios en condiciones adaptadas a las exigencias del mismo en cuanto a la calidad, cantidad, plazo de entrega, precios, empaque, etcétera. 2. Disminuir los costos de producción, promoción y comercialización del producto o servicio en el mercado internacional mediante el aprovechamiento de las economías de escala entre los participantes de la asociación. 3. Aumentar el poder de negociación para: a) La compra de materias primas e insumos nacionales o importados. b) Los requerimientos financieros. c) La venta de los bienes y/o servicios. d) Otorgamiento de condiciones de venta más ventajosas. 4. Permitir la creación de servicios especiales a los miembros del grupo, cuya inversión no se justificaría en el caso de un exportador aislado, tales como laboratorios de control de calidad, financiamiento a la producción o a la compra de materias primas, participación en ferias internacionales, impresión de folletos, catálogos, etcétera. Este redimensionamiento de las pequeñas y medianas empresas significa implícitamente como ser grandes, sin dejar de ser pequeñas o medianas a fin de obtener los beneficios de éstas, porque evidentemente, hay valores de tipo no necesariamente económico o financiero que hacen que un pequeño o mediano empresario funcione en este sentido. Entre las ventajas que tienen las pequeñas y medianas empresas es su tamaño, que le permite mayor flexibilidad que es necesaria frente a las nuevas exigencias de los mercados internacionales, ya que a una gran empresa le es difícil cambiar las líneas de producción o adaptar un producto a las exigencias nuevas del consumidor. Ello le representa efectuar grandes inversiones tanto en equipo como personal. En cambio las PyME pueden sin realizar grandes erogaciones modificar y aún cambiar totalmente su producción frente a nuevas demandas. Por su rapidez a la adaptación al cambio, estas empresas pueden llevar a cabo producciones que no necesariamente tienen que ser de gran escala para llegar a los mercados internacionales, sino que por el contrario llegan a ello debido a su especialización, se trata en general de productos que las empresas necesitan, pero que no los fabrican precisamente por el pequeño volumen requerido y la poca justificación de adquirir nueva maquinaria para tales efectos. Por lo tanto las PyME se caracterizan por producir una gran diversidad de bienes y servicios y por constituir proporcionalmente una mayor fuente de empleo por unidad de capital invertido. Sin embargo este poderío económico no se refleja en términos económicos en el volumen exportado. Por ello y teniendo en cuenta el potencial económico de las pequeñas y medianas empresas y su poder de negociación en el plano conjunto puede afirmarse que la única forma efectiva de que ese sector se convierta en factor de poder real económico y social, es mediante la agrupación en empresas conjuntas de exportación como son los consorcios y cooperativas de exportación. La
implementación y el conocimiento de este tipo de asociaciones permite la
participación de la pequeña y mediana empresa en los mercados exportadores y
conforman una posibilidad cierta para desarrollar una actividad nueva y al
mismo tiempo exitosa, generando nuevas fuentes de trabajo, aumentando la
demanda derivada de insumos y el ingreso de divisas, para el país con sus
consecuencias implícitas para |