Fundamentos de la Ley 12676

 

 

            El edificio del centro cívico a medio construir en pleno centro de la ciudad de Bahía Blanca, constituye una rémora y un verdadero monumento a la ineficiencia. Diversos han sido los proyectos, gestiones, reclamos y publicaciones periodísticas, que se han sucedido a lo largo de casi 30 años, sin obtener hasta el presente ningún resultado positivo.

            La decisión del municipio que redujera el ámbito céntrico de la ciudad, para mejorar el centro comercial y reactivar esa calle, junto con la necesidad de espacios para ámbitos públicos, han llevado a la determinación de concluir la obra con aportes municipales y de empresas privadas interesadas en reflotar esta estructura de hormigón, que se emplaza en pleno centro público y comercial de la ciudad.

            Si bien la obra tiene asignado un número de expediente (el 204) y figura en el Presupuesto provincial para el año 1999 bajo el memo 9798, con una partida simbólica de mil pesos, ya han pasado varios años y muchas promesas, y ésta rémora urbanística sigue ahí, desperdiciando un magnífico lugar céntrico para albergar oficinas públicas, centros artísticos, emprendimientos comerciales u oficinas privadas.

            Si hacemos un poco de historia, este proyecto lleva más de 30 años de postergado, cuando la Provincia adquirió en 1968 el predio con una estructura de hormigón armado a la Universidad Nacional del Sur, que tenía como primer destinatario alojar al Instituto de Humanidades y Biblioteca de la UNS.

            Un año después se llegó a un acuerdo para que la municipalidad de Bahía Blanca construyera allí un centro cívico, haciéndose cargo del proyecto, licitación y terminación de la obra y la Tesorería de la Provincia reintegraría la totalidad de la inversión. Tras un frustrado intento de adjudicación de las obras de 1972, ya que la obra presentaba serias fallas, la comuna debió hacerse cargo de una nueva adjudicación para la remodelación y reparación de las mismas, obra que pudo realizarse recién ocho años después por efecto de la burocracia.

Desde entonces, la obra espera su final; musgo y óxido, junto con promesas y olvidos, rodean a esta gran estructura que se levanta como ejemplo de la inoperancia.

            A manera de ejemplo, actualmente las diez plantas de la obra podrían servir para dar destino a las numerosas oficinas públicas, dependencias del Poder Judicial y Rentas de la Provincia, por lo que la misma paga cuantiosas sumas anuales en concepto de alquileres, o destinos culturales, como la escuela de danzas o asimismo, emprendimientos de atracción comercial, que significarían un aporte financiero para ayudar a la culminación de la obra.

            En definitiva, toda la comunidad bahiense anhela la conclusión de esta obra tan largamente esperada, más, teniendo en cuenta que la parte más costosa de la misma, la estructura de hormigón, y los planos del anteproyecto de la obra ya se encuentran en Bahía Blanca, sede del Departamento VI de la Dirección Provincial de Arquitectura.

            Por todo lo expuesto, es que solicito la aprobación del presente proyecto.