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Fundamentos de El alcohol es una droga legal y socialmente aceptada, que es usada en la vida diaria de muchas personas. El consumo de alcohol que alguna vez fue de uso casi exclusivo del hombre, ahora se ha vuelto de uso frecuente por la mujer. El efecto del alcohol sobre el feto ha sido reconocido por siglos, pero es durante estos últimos 20 años donde se han estudiado los riesgos sobre el feto, aunque la extensión y la naturaleza de los daños no han sido completamente aclarados. Ya en el Viejo Testamento advertía (Juicio 13:7): "si tu quieres concebir y parir un hijo, no bebas vino o bebidas fuertes" dirigiéndose a la madre de Sansón en la antigua Grecia donde las reuniones sociales eran denominadas simposia (significa beber juntos), Platón propuso que las leyes de Cartago incluyeran la prohibición del vino "a la noche... a cualquier persona de ambos sexos que contemplan la procreación de hijos". En épocas ya más cercanas a nuestra era, un médico de la prisión de Liverpool, publicó en 1899 una investigación que sería el primer estudio sobre alcoholismo fetal. Examinó 600 descendientes de prisioneros alcohólicos. En contraste con madres no alcohólicas, aquellas que sí lo eran tenían un promedio de mortalidad infantil y de niños nacidos muertos 56 por ciento veces mayor. Los hábitos paternos no parecían afectar los promedios de mortalidad. Durante la primera mitad de este siglo, se han reportado muy pocos trabajos sobre el efecto del alcohol sobre el feto. Se tenía el concepto de que el alcohol ejercía su acción sobre el infante y el niño, no por un mecanismo directo sino por influencia social y ambiental. Los factores tales como malnutrición materna durante el embarazo y el pobre cuidado maternal posnatal se suponían eran los responsables de las anomalías físicas, mentales y del comportamiento de esos hijos alcohólicos. A partir de 1973 surgió el reconocimiento de una verdadera patología toxicológica embriofetal alcohólica conocida como síndrome alcohólico fetal, relacionado a una ingesta abusiva de alcohol etílico por la madre durante el período gestacional. El grupo de estudios del Síndrome
de Alcoholismo Fetal (SAF) de a) Retardo del crecimiento pre y/o posnatal (peso, altura, y/o circunferencia craneana por debajo de la edad gestacional). b) Involución del sistema nervioso central (signos de alteración neurológica, retraso en el desarrollo, desequilibrio intelectual, hiperactividad, temblores). c) Dismorfología facial característica con por lo menos dos de estos signos (microcefalia, labio superior fino o área de maxilar inferior disminuido micrognatia, pliegues epiacústicos, nariz respingada y corta). Además, los niños que han sido identificados como con síndrome de alcoholismo fetal, frecuentemente tienen otras malformaciones congénitas. Si bien estas anormalidades se deben a una ingesta excesiva de alcohol por parte de la madre, poco se sabe aún sobre los mecanismos del alcohol ingerido. Los niveles fetales de alcohol alcanzado son similares a los maternos. La acción del etanol parece ser de mayor trascendencia a partir de los 40 días y a lo largo de todo el embarazo. El amplio rango de efectos vistos en los hijos de madres abusadoras de alcohol enfatiza la compleja multitud de mecanismos que juegan cuando el feto es expuesto en el útero a esta sustancia. Distinto a drogas tales como la talidomida, que produce sus resultados solamente cuando es tomado en períodos determinados del embarazo, el número de sistemas afectados por la ingestión de alcohol indica que el abuso de esta sustancia impone un riesgo sobre el feto a través de toda la gestación en donde se procesa el desarrollo y crecimiento de los distintos sistemas. Como el SAF abarca así, muchos aspectos diferentes del desarrollo fetal es de esperar que el síndrome completo sea visto solamente en los hijos de madres que han abusado del alcohol a través de todo el embarazo. A mayor tiempo de abuso más grandes serán las consecuencias fisiológicas. Entre los hijos de una misma madre alcohólica, los más jóvenes estaban más afectados que los mayores. Los resultados obtenidos indican que la cerveza puede tener un efecto comparativamente mayor que el vino o el licor para algunas de las características del SAF. Se ha reportado que la cantidad de niños pequeños para la edad gestacional y los nacidos muertos fue significativamente mayor entre las consumidoras excesivas de cerveza comparada con mujeres que no ingerían esta bebida. Datos sugestivos indican que la ingestión de cerveza puede contribuir a un grado especial de disminución del peso de nacimiento. La cerveza contiene tiocianato, implicado como un factor contribuyente en la disminución del crecimiento fetal entre las mujeres fumadoras. Aunque no existen controversias con la aseveración vertida sobre alcoholismo y embarazo de que una mujer que consume alcohol en cantidades excesivas, con diagnóstico de alcoholismo se arriesga a parir un niño con signos específicos de severos defectos físicos y mentales los conocimientos sobre las cantidades están menos definidos. Hay evidencias crecientes de que beber en niveles sociales sin ser alcohólicos puede producir un número de alteraciones en la descendencia, muchas de las cuales parecen formas moderadas de aquellas observadas entre los niños de alcohólicas, sin embargo, de esto no se deduce que haya un umbral por debajo del cual el consumo de alcohol sea seguro ya que en pequeñas cantidades puede afectar al feto. A pesar de estos datos, de las recomendaciones de abstinencia dada por los profesionales y de las estadísticas las mujeres continúan bebiendo durante el embarazo. Es evidente que representa un gran problema que concierne a la salud pública, especialmente si consideramos el gran número de niños que aunque no presentan el síndrome completo, tienen efectos moderados. Ciertamente y de acuerdo a las opiniones calificadas el consejo más seguro que se puede dar a una embarazada es que se abstenga de beber alcohol. Es de tener en cuenta la importancia de la medida propuesta como forma de prevención y de protección en miras del nacimiento de niños saludables que puedan desarrollar plenamente sus capacidades físicas e intelectuales. Asimismo actuaría ante el desconocimiento de muchas mujeres respecto de este tema contrarrestando el mito popular de que un poco no hace nada evitando imprudencias lamentables. Por todo lo expuesto precedentemente solicito a los señores legisladores la aprobación del presente. |