Fundamentos de la

Ley 12092

 

            Este organismo, creado a instancia de las experiencias del equipo dirigido por el científico norteamericano Clyde Collins Snow (representante de la Asociación Norteamericana para el Avance de las Ciencias (AAAS)) y de la convocatoria efectuada oportunamente por organizaciones de derechos humanos de nuestro país, centralizan su accionar en la búsqueda e identificación de restos óseos de víctimas de la última dictadura militar.

            La antropología forense es una práctica relativamente nueva, que surge a partir de la Segunda Guerra Mundial y se perfecciona a partir del interés de los norteamericanos por conocer la suerte de los soldados desaparecidos en Vietnam y Corea. No obstante la multiplicación de conflictos armados en América Latina, la práctica en la región se inició a partir de 1984.

            Sostenía SNOW, en referencia a sus primeras investigaciones: “Cada vez que recuperamos un esqueleto de una persona joven con un orificio de bala en la nuca, se hace más difícil venir con argumentos… la negación o el olvido siempre son algo más que un peligro latente” (diario “Página 12” de la Capital Federal del 17 de julio de 1993).

            El Equipo Argentino de Antropología Forense ha centralizado su labor en la ciudad de Avellaneda e intervenido en distintos países: CHILE, VENEZUELA (a instancias del denominado “Caracazo”), PARAGUAY, URUGUAY, COLOMBIA, BRASIL, EL SALVADOR (designados consultores forenses por la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas), GUATEMALA, COSTA RICA, PANAMÁ, BOLIVIA (intervención pericial a pedido del Centro de Estudios Jurídicos y de Investigación Social en el caso denominado “La Granja de los Espejos” que constituyó una matanza de alrededor de 300 niños y adolescentes y recientemente en la búsqueda de los restos de Ernesto “Che” Guevara), el KURDISTAN IRAQUÍ, SRI LANKA, RUMANIA, ETIOPÍA, MÉXICO, NICARAGUA, ECUADOR, etc.

            La contribución al esclarecimiento sobre el destino de personas desaparecidas y el compartir con familiares de las víctimas el dolor ha sido uno de los ejes esenciales que prestigian este equipo, pero, además, descubren las manifestaciones de espanto, crueldad y barbarie de una etapa donde imperó en nuestro país la cultura del odio, violencia y muerte.

            Cada exhumación es un derecho a la vida perdido, es manifestación de intolerancia y conducta genocida, es profundo dolor de ausencia y es compromiso por el imperio de la libertad.

            Por el invalorable prestigio científico, por la trayectoria y por el compromiso del equipo argentino, solicitamos a esta cámara la sanción de la presente normativa de ley.