Fundamentos de la

Ley 13777

 

Las cooperativas de trabajo en Argentina datan de los años 30 y se han constituido en una herramienta imprescindible a la hora de la reconstrucción del tejido social y la inclusión de los trabajadores, como administradores de su propia “empresa”, principalmente, a partir de la debacle económico - social, acaecida en nuestro país, a fines del año 2.001.

            Según el último relevamiento del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), en Argentina funcionan alrededor de 20.000 cooperativas, de las cuales más 5.000 están en la provincia de Buenos Aires y 2.400 se encuentran en Capital Federal.

Del total de cooperativas bonaerenses registradas, el 60 % de las mismas (es decir cerca de 3.000) son de trabajo, hecho que denota claramente el crecimiento exponencial de este tipo de iniciativas, de autogestión de los trabajadores, en un emprendimiento propio.

El fenómeno del cooperativismo, fue creciendo en los últimos años. En 1990 fueron 193 las entidades que obtuvieron el alta del INAES, mientras que en 2005 fueron 2.427, de las cuales 1.961 son cooperativas de trabajo.

Desde la explosión de la crisis de diciembre de 2001 se multiplicaron diversos emprendimientos económicos de carácter popular, muchos de los cuales existían previamente. Es el caso de los clubes del trueque o el desarrollo de emprendimientos económicos solidarios, desde panaderías a la producción de calzado o textiles; en esta misma línea de acción en el marco de la economía social, se encuentran catalogadas también las cooperativas de trabajo, impulsadas entre los trabajadores desocupados, a causa de la quiebra o desaparición de su fuente laboral original que los empleaba.

Es dable destacar aquí, el caso de las empresas recuperadas por sus trabajadores, con el doble afán, por un lado, proteger la unidad de producción y/o servicios, y por el otro, mantener la fuente de trabajo.

Es un tema que remite a la crisis capitalista y su impacto en las empresas y las relaciones sociales allí contenidas. Algunos empresarios, por diversas razones, abandonaron la actividad económica cerrando la fábrica o empresa, o quebrando, aún con los activos fijos en su interior. Otros realizaron un verdadero vaciamiento empresario, al momento del cierre o incluso progresivamente.

El resultado derivó en el desempleo gradual o total de los trabajadores. En algunas ocasiones, los trabajadores se encontraron con la fábrica o empresa cerrada de un día para el otro, y estos, lejos de quedarse cruzados de brazos, o reclamar planes sociales que los asistieran oportunamente, tomaron la iniciativa de ponerse al frente de los emprendimientos, y constituyeron cooperativas de trabajo, como figura jurídica para el giro del negocio.

Esos trabajadores, tuvieron de este modo, una actitud positiva, recuperaron la actividad, conservando los activos fijos y mantuvieron las fuentes de trabajo.

Este es el caso de la “Cooperativa de Trabajo Ex Empleados de Supermercados San Cayetano Pergamino Limitada”, un grupo de trabajadores, que formaban parte de la Cadena de Supermercados “San Cayetano”, propiedad de la firma “Reynoso Hermanos e Hijos”, que contaba con 58 bocas de expendio en la provincia de Buenos Aires, 4 de las cuales, estaban situadas y funcionaban correcta y eficazmente en la ciudad de Pergamino, hasta el paradigmático año 2001, fecha en la cual, la empresa entra en una profunda crisis económica y dirigencial, y sus “socios capitalistas”, sin ningún ánimo de sacar adelante la empresa, proceden a un total vaciamiento de los supermercados que tenía la empresa en su poder, e ingresa sin más trámites, en una convocatoria de acreedores.

En ese momento (fines del 2001), la empresa adeudaba a sus empleados 5 meses de sueldos y ya a mediados del año 2002, queda totalmente a la deriva, y acéfala de autoridades a nivel central, y como consecuencia de ese desgobierno, no hay directivas sobre el rumbo a seguir.

Ante tamaña situación, donde los empleados se quedaron sin dinero, sin mercadería en las góndolas, con deudas que afrontar y sin la credibilidad necesaria para con los proveedores locales y zonales de mercadería, ante semejante panorama, tampoco quedaron los clientes para atender. En ese momento, y ante la situación de crisis registrada, los gerentes de las sucursales de Pergamino, decidieron reunir al personal y se consensuó y acordó entre todos, volcar todos los esfuerzos personales en pos del grupo, y de preservar la fuente de trabajo, aún a riesgo de no percibir, durante algún tiempo, dinero alguno, hasta tanto la situación tomara un cauce más cercano a la normalidad y se recompusiese el aprovisionamiento de mercadería y los clientes volvieran.

A raíz de esta acertada decisión de seguir adelante, y reaccionar positivamente ante una situación sumamente crítica, se decidió conformar la cooperativa de trabajo, como herramienta de inclusión social y de superación de los trabajadores, ya no en carácter de empleados, sino que, autogestionando su propio emprendimiento, debían hacerlo en forma ordenada y asociativa, de manera tal que sus miembros de mantuvieran contenidos y cohesionados.

Esto, con el paso del tiempo fue lográndose, y ahora el estado debe dar las respuestas necesarias para que este grupo de trabajadores, vea su esfuerzo, su tesón y su audacia premiados con la expropiación del local que regentean y de la empresa que con tanta responsabilidad social administran, ahora en tiempos de bonanza, pero que, en tiempos de extrema crisis, no escondieron la cabeza como el avestruz, y salieron a dar batalla y a ponerse al frente de una situación heredada por parte de un grupo empresario, que sin el más mínimo concepto de responsabilidad social empresaria, llevó a la empresa a la quiebra, sin pensar en los 40 trabajadores que conformaban la empresa y sus familias.

Es por ello que solicito a mis pares legisladores provinciales, acompañen con su voto afirmativo esta iniciativa parlamentaria, tendiente a reconocer el esfuerzo de los trabajadores de esta cooperativa de trabajo.