Fundamentos de la

 Ley 11275

 

            En la actualidad, en las sociedades más avanzadas del mundo, existe un consenso generalizado que indica la centralidad y la prioridad que adquiere el conocimiento especializado, científico y tecnológico, como fuente principal de crecimiento y desarrollo, tanto de la economía como del bienestar de la población.

            Es ampliamente reconocido que, en las circunstancias presentes, es más difícil y complejo formar el capital humano que el mismo capital financiero.

            La formación del “capital humano”, ha llegado a constituir el proceso fundamental limitativo del crecimiento de las naciones.

            El mismo desarrollo industrial, requiere entre sus “insumos” principales, de la disponibilidad de conocimientos científicos y tecnológicos de elevado nivel de especialidad.

            Los distintos avances en el área industrial y de servicios ocurridos en las últimas décadas, demuestran la preponderancia del conocimiento científico como factor de innovación y desarrollo de las industrias de mayor rentabilidad y mejores perspectivas en el futuro.

            Así la electrónica, la cibernética, la óptica, los nuevos materiales, etc. precisan de conocimientos especializados como paso previo, anterior a la producción.

            La física, la biología, la genética, la química, etc., con sus distintos desarrollos y aplicaciones tecnológicos, revolucionan el potencial productivo, conformando nuevos perfiles de producción y generando altas tasas de rentabilidad al sector empresarial.

            Los “portadores” de conocimientos, eso es, los recursos humanos, se han convertido así, cada vez más, en el “recurso primario” de toda sociedad moderna.

            El aprovechamiento pleno de estos recursos, del caudal de científicos y tecnólogos, se ha convertido en la llave maestra del despegue industrial en las mejores condiciones de competitividad y eficiencia.

            Un amplio consenso, indica que hoy en día, es preciso potenciar la educación, la ciencia y la tecnología, como condición sine-qua-non de una efectiva política de desarrollo económico y social.

            Sin embargo, las principales instituciones formadoras de capital humano en el nivel superior de la educación, esto es, las universidades nacionales, se encuentran inmersas en una crisis de financiamiento aguda que pone en peligro su misma existencia en la sociedad.

            La crisis del país y la desprotección de las universidades nacionales, han provocado un deterioro presupuestario evidente que dificulta su normal funcionamiento y compromete sus posibilidades futuras.

            El pasaje de 500 millones de dólares de presupuesto en el año 1987, a los 87 millones que hoy disponen las veintisiete universidades nacionales, significa una asfixia absoluta, que dificulta la capacidad para investigar y formar recursos en el máximo nivel de excelencia.

            Podría mencionarse con el sólo propósito de la ejemplificación, que la universidad de San Pablo de Brasil, cuenta en la actualidad con su presupuesto mayor que la totalidad de las universidades nacionales, con menos alumnos que la universidad de La Plata, su presupuesto es diez veces superior al que esa institución dispone. El derecho a la educación, (a educar y aprender), que encuentra así fuertemente condicionado por la escasez de recursos disponibles en la principales casas de altos estudios.

            A su vez, la masificación de la pobreza, y particularmente, la pauperización de los sectores medios en la Argentina inducen a pensar que la solución presupuestaria no puede quedar en manos de los sectores estudiantiles, sin correr el riesgo de favorecer una educación de elite, que fortalezca q las minorías del privilegio.

            Ni la Argentina, ni la provincia de Buenos Aires, pueden quedar al margen de un desarrollo de primera categoría que utilice activamente a sus recursos humanos de mayor nivel de capacitación. Pero, las actuales circunstancias vuelven dudosas, o decididamente críticas las posibilidades de formación e recursos humanos y de mantenimiento del sistema científico y tecnológico.

            También se encuentran restringidas, en consecuencia, las posibilidades de un desarrollo económico e industrial acorde a los requisitos de excelencia y competitividad que predominan en nuestra era.

            Ciertamente, restringir la educación universitaria no es, solamente una “traba” en la educación superior. Es básicamente una dificultad irrecuperable de crecimiento y desarrollo.

            La provincia de Buenos aires, no puede estar ajena a esta problemática. Tanto por su importante concertación demográfica, como por su capacidad de producción industrial y agropecuaria.

            Buenos Aires precisa activar su producción sobre la base de la calidad de sus recursos humanos y materiales.

            Podría decirse, sin temor a equivocaciones, que no habrá desarrollo en el país, sin un aprovechar caminos  plenos de las potencialidades bonaerenses.

            Estas potencialidades incluyen no sólo al recurso humano de alto nivel de calificación, sino también al sistema institucional universitario asentado en esta jurisdicción bonaerense.

            Las universidades de Bahía Blanca, Mar del Plata, La Plata, Lomas de Zamora, Luján, del centro de la Provincia, y la más reciente en el partido de La Matanza, constituyen el soporte de actividades de investigación y extensión comunitaria en el territorio provincial. Constituyen a su vez, gran parte de la estructura institucional de investigación científica y tecnológica disponible en el país.

            Por ello es preciso direccionar el crecimiento de estas instituciones, haciéndolo cada vez más compatible con los requerimientos productivos de la provincia de Buenos Aires, en general y de sus actores económicos en particular.

            Para ello, el Estado provincial, puede contribuir, solidariamente, mejorando su perfil de asignación y de utilización de recursos en la medida que disponga de las normas legales necesarias a tales efectos.

            La modificación de la ley de contrataciones de la Provincia, estableciendo la prioridad de la consulta a las universidades nacionales radicadas en la jurisdicción, previa a toda contratación de servicios que requieran de asistencia técnica y desarrollando tecnológico, proporcionará, no sólo un direccionamiento del potencial científico a favor de Buenos Aires, sino también una fuente probable de financiamiento para estas instituciones, de enorme trascendencia para el futuro de la provincia y el país.

            Por ello, es preciso direccional el crecimiento de estas instituciones, haciéndolo cada vez más compatible con los requerimientos productivos de la Provincia de Buenos Aires, en general y de sus actores económicos en particular.

            Para ello, el estado provincial, puede contribuir, solidariamente, mejorando su perfil de asignación y de utilización de recursos, en la medida que disponga de las normas legales necesarias a tales efectos.

            La modificación de la ley de contrataciones de la Provincia, estableciendo la prioridad de la consulta a las universidades nacionales radicadas en al jurisdicción, previa a toda contratación de servicios que requieran de asistencia técnica y desarrollo tecnológico, proporcionará, no sólo un direccionamiento del potencial científicos a favor de Buenos Aires, sino también una fuente probable de financiamiento para estas instituciones, de enorme trascendencia para el futuro de la provincia y el país.

            La Provincia podrá disponer así, de una amplia base de reclutamiento de conocimientos científicos y tecnológicos necesarios para su gestión de crecimiento y desarrollo. Esta disponibilidad implicará seguramente, una menor erogación de recursos que aquellos contratados privadamente. A su vez, la universidad proveerá las máximas garantías de objetividad y excelencias propias del nivel superior de las instituciones nacionales.

            La compatibilización de la oferta científica y tecnológica de las instituciones universitarias asentadas en territorio provincial y la demanda del estado bonaerense permitirá mayor eficiencia y excelencia, así como un aprovechamiento pleno de los recursos disponibles.

            Adicionalmente, constituirá una acción solidaria y creativa ejemplificadota, de suma necesidad en momentos donde predomina una crítica situación económica.

            Esta solidaridad del Ejecutivo y el Legislativo provincial, también llegará a los destinatarios finales, los jóvenes bonaerenses que en condiciones de igualdad, verán aseguradas sus posibilidades de capacitación, en las universidades ubicadas en el territorio bonaerense.