Fundamentos de la

 

 

 Ley 11899

 

 

 

 

 

La producción de carnes rojas en el país y en la provincia de Buenos Aires en particular, (36% del stock total del país), no ha tenido en las últimas décadas el crecimiento de otras actividades agropecuarias como por ejemplo la agricultura y la lechería.

 

 

Sin embargo, las perspectivas para el mediano plazo son favorables, pues se estima factible la apertura de nuevos mercados a partir de la pronta inclusión del país en el circuito comercial no-aftósico y la mayor demanda de carne de ciertas zonas como Asia, Brasil, etc.

 

 

De no haberse producido una pronunciada baja en el consumo de carne por habitante (de los 80 o más kg. actuales) y considerando el crecimiento de la población, hoy el saldo exportable sería nulo.

 

 

Las existencias vacunas en el país estimadas en 54.000.000 de cabezas, con una tasa de extracción del 23 %, significa una faena de 12.420.000 cabezas por año, que con un peso medio de la res de 210 kg. equivale a 2.600.000 toneladas.

 

 

Si proyectamos un consumo aproximado de 2.000.000 de toneladas quedaría un saldo exportable de 600.000 toneladas.

 

 

Si como lo indican todos los pronósticos, en cuatro o cinco años estaríamos ante la posibilidad de exportar 1.200.000 toneladas, es necesario proyectar y poner en marcha con urgencia un programa de estímulo a la producción de carne. Para ello tenemos tres alternativas:

 

 

 

 

 

1)      Reducir el consumo interno.

 

 

 

 

 

2)      Incrementar el stock.

 

 

 

 

 

3)      Mejorar la eficiencia productiva.

 

 

 

 

 

La primera de las alternativas, además de las reales connotaciones sociales que encierra, entendemos que es descartable, pues para cumplir con la pauta exportadora antes descripta, y no usando las otras alternativas, sería necesario que el consumo descendiera a 40 kg. por habitante.

 

 

El incremento del stock solo sería posible y conveniente en zonas eminentemente ganaderas (de cría) o extendiendo la frontera a otras áreas. Como la competencia de la agricultura en los campos con esa aptitud, es creciente, está ocurriendo un desplazamiento de la ganadería.

 

 

Ello significa, que debe estimularse la producción de carne en zonas de la provincia de Buenos Aires como la Cuenca del Salado, propiciando el aumento del stock de vientres disminuido por las inundaciones, sequías y problemas financieros, a través de un paquete tecnológico y apoyo financiero necesario para realizar una explotación pecuaria eficiente y rentable.

 

 

Si tenemos en cuenta que a nuestra tasa de extracción de equilibrio del 23% (para mantener el stock) la comparamos con otros países como Australia (33%) o EEUU (38%), no sería utópico pensar en lograr un nivel del 30 %. Si eso sucediese daría margen para alcanzar un nivel de exportación de 1.400.000 toneladas. Cierto es que este proceso llevará su tiempo pero no es imposible y sí necesario, si queremos llegar a las metas de exportación que se proyectan actualmente en el país. El porcentaje de terneros logrados, en el país, alcanza por año al 62 % vientres entorados, mientras existen productores de avanzada que están por encima del 90 %, lo que nos muestra las enormes posibilidades que tenemos de crecer.

 

 

Por ello se requiere instrumentar políticas que tiendan a mejorar la productividad de la cría e invernada, incorporando la tecnología existente y brindando el apoyo financiero necesario.

 

 

Resumiendo, proponemos un plan de fomento a la producción ganadera que permita poner al alcance del productor todas las herramientas tecnológicas disponibles, para un eficiente manejo del recurso forrajero, planes sanitarios, compra y retención de vientres, volcando a través del Ministerio de Asuntos Agrarios y el I.N.T.A., sus importantes recursos humanos (hoy sub-utilizados) para la concreción de éstos fines.

 

 

Para ello, deberán ser utilizadas a pleno las Chacras Experimentales, Campos Demostrativos (oficiales y privados), grupos CREA, Cambio Rural, Fundaciones Agropecuarias, etc., y apoyados con propuestas de financiamiento por parte de las entidades bancarias oficiales y privadas con líneas de créditos supervisadas.

 

 

Por todo esto es que solicito a los miembros de ésta H. Cámara, me acompañen con su voto afirmativo para la aprobación del presente proyecto de ley.