Fundamentos de la

Ley 11246

 

            En la actualidad el ingreso de personal a los diferentes servicios que presta la subsecretaría del menor, la familia y el discapacitado se rige por las normas generales de admisibilidad por el ingreso a la administración pública, y por las pautas básicas enunciadas en el nomenclador de cargos.

            No obstante ello, en este momento, no se encuentra sistematizada la tarea de comprobar o verificar si quienes ingresan, cubren realmente las condiciones y conocimientos mínimos para el cargo.

            No podemos dejar librado el ingreso de postulantes no profesionales al mero cumplimiento de requisitos administrativas, sin instruirlos en su relación directo con los beneficiarios del sistema (los menores y sus grupos familiares).

            Por ello sería necesario que las delegaciones departamentales se hicieran a cargo de instrumentar los cursos de capacitación básica inicial, en forma periódica. Los mismos serían elaborados por los Equipos Técnicos de la Delegación, de acuerdo a las necesidades de cobertura de los cargos del área en cuestión.

            Al respeto debe considerarse que quien se desempeña laboralmente en contacto con menores y con grupos familiares en riesgo, necesita, para realizar adecuadamente su tarea, una capacitación que le facilite el conocimiento mínimo de la institución y su problemática.

            En este aspecto todos los integrantes cumplen tareas educativas; ya sea el asistente de minoridad, el personal de servicio, los miembros del Equipo Técnico y por supuesto, los docentes.

            Entre los objetivos generales a lograr se encuentra el de crear, dentro del marco institucional, un clima que reproduzca funciones básicas de una familia. Se deben establecer actividades cotidianas que promuevan el aprendizaje de modalidades sociales positivas permitiendo el crecimiento personal de los menores.

            Dado que la tarea está dirigida a la socialización del menor, tanto la entrevista de ingreso, como la entrega de una ayuda directa, o de un elemento de limpieza a un menor internado, deben ser parte de la estrategia educativa.

            Es imprescindible entonces, que quienes ingresan a la repartición conozcan todos estos conceptos, para evitar de este modo que se trabaje con el acotado criterio de llevar a cabo una actividad concreta con un horario determinado pero sin la correspondiente planificación institucional.

            Por último es importante señalar, que esta capacitación previa para los postulantes no profesionales que se incorporen a los organismos de protección al menor disminuirá el ensayo, el error, y la pérdida de esfuerzo y tiempo que significa tener que conocer la tarea a la par que se la va desarrollando. Esto genera desgastes, dificultades y se la va desarrollando. Esto genera desgastes, dificultades y conflictos que se superarán en gran medida si quien ingresa tiene definido cual será su función, y además conoce las características de la población con la que desarrollará su labor.