Fundamentos de la Ley 12943

 

 

 

            La profundidad de la crisis que sacude nuestro país se refleja de manera contundente sobre ciertos indicadores que expresan en cifras escalofriantes la disminución de nuestro producto bruto interno, el aumento de los índices de desocupación y la consiguiente caída de los ingresos familiares, el cierre o achicamiento de innumerables empresas; y en general la destrucción sistemática del aparato productivo y del mercado laboral nacional.

            Es bien sabido que las formas de revertir estas tendencias devastadoras se encuentran íntimamente ligadas a las políticas que el gobierno impulse en contrasentido del empobrecimiento y loa falta de trabajo que padece nuestra sociedad. Pero no debemos pensar y mucho menos creer que todo se reduce a la acción más o menos atinada o certera de los encargados de impulsar nuestras políticas económicas; porque mucho de lo que nos pasa tiene que ver con la postura que responsablemente asumimos frente a cada contingencia.

            Es esa actitud de cambio que la propia comunidad reclama, se valorizan aquellos perfiles que es necesario reforzar desde el campo educativo, incorporando ciertos preceptos que por años han formado parte de la discursiva política; sin un correlato formativo que los haga tangibles en conductas ciudadanas permanentes.

            En la defensa de esos preceptos o valores, adquiere singular relevancia una premisa: “Comprar trabajo argentino”, que no es otra cosa que priorizar la compra de bienes producidos en el país con el objeto de generar mayor demanda para las empresas que producen y generan empleo en nuestro territorio.

            Creemos razonable que la articulación de estos conceptos parta de acciones concretas que revaloricen la defensa de la industria nacional, partiendo de la idea fundamental de “comprar y hacer comprar” productos argentinos, porque ellos concentran el valor agregado de la creatividad de nuestros empresarios, del trabajo de hombres y mujeres que siguen creyendo en la fuerza potencial de un país que no se resigna a la decadencia.

            La reconstrucción es tarea de todos, y la decisión sigue estando en nosotros. Si somos capaces de entender cuáles son las premisas del nuevo desafío, seguramente lograremos descifrar la señal de este tiempo de crisis y reaccionaremos inteligentemente; impulsando desde las aulas en que se forman las nuevas generaciones la refundación de una nueva Argentina productiva, fecunda y solidaria.

            Por esta razón proponemos el siguiente precepto, estableciendo que coincidentemente con la celebración anual del “DÍA DE LA INDUSTRIA” sea declarada con fuerza de ley la conmemoración de la SEMANA DE LA INDUSTRIA NACIONAL Y EL TRABAJO ARGENTINO, en la cual se realicen clases especiales alusivas y/o monografías en establecimientos de todos los niveles educativos oficiales de la provincia de Buenos Aires, procurando que las tareas refieran la importancia y la incidencia directa del trabajo argentino en todas aquellas cosas que consumimos, dejando claro que cada vez que adquirimos un producto en el cual se pueda advertir el epígrafe INDUSTRIA ARGENTINA, estamos comprando parte del esfuerzo de un trabajador argentino, y por sobre todas las cosas estamos cimentando una nueva cultura; como señal clara de la transformación que anhelamos. Para el logro de tales objetivos, puede procurarse el apoyo técnico de las cámaras empresariales y demás nucleamientos oficiales de la industria.