Fundamentos de la

Ley 10350

 

Ubicada en una zona densamente poblada, que se ha visto incrementada por la construcción de numerosos complejos edilicios de propiedad horizontal, la Escuela número 8 de San Isidro, "Sargento Juan Bautista Cabral”, adquiere una importancia que ha superado notoriamente, con el tiempo, las posibilidades brindadas por el viejo edificio sito en la avenida Santa Fe número 1.049 de Acassuso construido hace ya 33 años.

Basta señalar, en tal sentido, que el mismo preveía, originariamente, la cantidad de 450 alumnos de ambos sexos, mientras que la realidad demuestra que actualmente son 960 los educandos que pasan por sus aulas, desbordando las condiciones ambientales en visible detrimento de las perspectivas didácticas.

Existe, por lo tanto, una necesidad imperiosa de mayor espacio, como único medio de evitar el lógico estrangulamiento derivado de las diversas actividades que allí se llevan a cabo (periódico, vivero, laboratorio, biblioteca, dibujo, etc.).

Cabe advertir, a título de ejemplo, que la biblioteca cuenta con más de mil volúmenes, adecuados a los requerimientos de alumnos y personal docente, pero se desenvuelve en un lugar harto reducido, y lo mismo ocurre con la pequeña sala donde deben funcionar el laboratorio y la proyección de audiovisuales, en una superposición de actividades que neutraliza muchas veces el esfuerzo realizado.

Tanto la biblioteca como el laboratorio fueron inaugurados en mayo del año pasado, y este último posee tres mesadas, con microscopios, balanzas y equipos de química, incluidos reactivos, de manera que se procura brindar una instrucción completa ajustada a los planes de enseñanza modernos. Prueba de ello es, también, la aparición de un periódico donde vuelcan las inquietudes de los alumnos en materia de poesía, narraciones, entretenimientos e informaciones diversas.

A través de la actividad desplegada por la asociación cooperadora fue posible ampliar el número de aulas, instalaciones sanitarias y patio de recreación, pero de cualquier modo se tropieza con la limitación del espacio disponible, que no permite una expansión adecuada, advirtiéndose la actualidad, una verdadera congestión, que en el recreo se traduce una relación de un metro cuadrado por alumno, y en la clase de música obliga a utilizar el “hall" de entrada con los educandos sentados en el suelo.

En consecuencia, se dan en la especie todos los presupuestos atinentes a un estado de necesidad que justifican la adopción de una medida como la que se propicia, a efectos de permitir esas indispensables ampliaciones, mediante la utilización del terreno lindero, y al mismo tiempo evitar que la construcción de edificios en torre propios de la zona ahogue el espacio físico de la escuela mencionada.