Fundamentos de la

 Ley 11312

 

            La sociedad a través del Estado, debe reconocer y premiar los esfuerzos de quienes con su trabajo esforzado y cotidiano ayudan a forjar el futuro de sus familias, que es en definitiva el del país.

            El barrio “El Caserito” está habitado por trabajadores que no han podido acceder al derecho social de una vivienda digna por no poseer la tierra sobre la cual construir su vivienda.

            La crisis económica ha golpeado muy fuerte a la gente de trabajo, arrojándolos a una vida marginal en las periferias ciudadanas, y en donde para sobrevivir construyen viviendas precarias, que con el paso del tiempo y las ansias de mejorar y progresar, se van convirtiendo en viviendas de material con algunas infraestructuras básicas.

            La necesidad de estabilizar una situación de ocupación de necesidad o posesión precaria, que remedie y presente una alternativa digna para poseer un techo, sin perjudicar ni desconocerlos derechos de la propiedad privada, restituyendo un derecho acreditado con el trabajo y el esfuerzo de dos, permite avalar el presente proyecto de ley.

            Estos terrenos eran baldíos hasta la gran crecida e inundación producida por el río Paraná en el 1984, en el que fueron ocupadas por sus actuales moradores por el simple hecho de necesidad manifiesta.

            Estos moradores, en un número aproximado de 100 familias, son todos los ciudadanos sampedrinos, que realizan tareas rurales, principalmente en la conducción de batata y cítricos, aportando su esfuerzo a la economía regional. De esta manera se estaría no solo dando respuesta a un problema social sino que se haría en óptimas condiciones laborales y de asentamiento poblacional.

            Un solo acto de justicia social correctamente realizado permite demostrar la sensibilidad y el espíritu solidario de un gobierno para con los habitantes provinciales.