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Fundamentos de la Ley 13770 En la calle Rondeau Nro. 51 se ubica la vivienda que data de la primera década del siglo pasado. Fue construida por Pedro Cabré Salvat, catalán, de Reus en Terragona, también pueblo natal del famoso arquitecto Antonio Gaudi. La casa data de una época donde la ciudad creció a ritmo vertiginoso, a ella legaron empresarios, comerciantes, profesionales y representantes diplomáticos de todos los rumbos. Las calles de llenaron de una diversidad de construcciones, amparadas por el eclecticismo de esos tiempos, que de alguna u otra forma guardan relación con las características de sus propietarios. Esta vivienda perteneció a un diplomático nórdico. Al principio el proyecto fue de una sola planta y sencillo en su expresión, pero cuando la esposa del funcionario visitó la ciudad, quedó totalmente desilusionada y regresó de inmediato a su lugar, Buenos Aires. Así que el hombre decidió brindarle un lugar más confortable, contribuyendo también al embellecimiento de la ciudad. Entonces Cabré, preocupado por satisfacer el deseo de esa mujer, intenta alcanzar el ideal de belleza remitiéndose a la arquitectura de España. La fachada es prácticamente simétrica. Un acceso central flanqueado por dos grandes ventanales, todo con arcos de medio punto, en la sencilla planta baja. En el nivel superior se encuentra lo más interesante de la obra: un balcón corrido que ocupa todo el ancho de la composición, volando sobre la vereda y soportado por cuatro ménsulas de formas curvas. Aquí se encuentra el jardín de invierno, que recibe mucha luz por el amplio ventanal del balcón. Pero tal vez lo más importante sean las cuatro columnas, de capitales de reminiscencias jónicas, revestidas con cerámicas partidas realizadas con diferentes motivos, aludiendo siempre a formas exóticas y románticas. Las columnas soportan entablamentos tratados de la misma manera, y por encima, remate, conformado por una balaustrada en el centro y dos nichos laterales que alojan composiciones realizadas también con pequeños trozos de cerámica, que aluden al paisaje. El edificio se levantan sin planos, respondiendo a los deseos del propietario y de su autor. Sin embargo no llega a ilusionar a la mujer. La obra perdura en la ciudad a lo largo de los años siendo un ejemplo muy singular. Hoy, su ubicación al fondo de la cortada de Vicente López le confiere un marco excepcional para su contemplación. Por
todo lo expuesto anteriormente, y siendo que el mencionado inmueble
constituye una pieza clave del patrimonio arquitectónico y testimonio de la
historia de la ciudad de Bahía Blanca; y siendo que según |