FUNDAMENTOS DE LA LEY 14763
La distinción de personalidad destacada por parte de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires está reservada a aquellos hombres que han sabido generar beneficios para su comunidad, desarrollando su tarea con orgullo, valores y sacrificio.
La trayectoria de Pedro Troglio se divide en dos etapas que han resultado valiosas, tanto en su desempeño profesional, como en su valor humano. Instancias que marcan su trascendencia como jugador y entrenador.
Troglio nació en Luján, provincia de Buenos Aires, el 28 de julio de 1965, aunque su infancia transcurrió en Castelar. Desde muy chico dedicó su vida al fútbol y luego de transitar su etapa como jugador infantil, llegó al Club Atlético River Plate para formarse en las divisiones juveniles.
Tiempo más tarde, con solo 17 años, cumplió el objetivo de debutar en primera y rápidamente obtuvo su primer título con River, formando parte de un plantel histórico que también supo coronarse campeón de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental de 1986.
A fines de esa década, dejó la Argentina y fue transferido al Verona de Italia para pasar, al año siguiente, a la Lazio de ese mismo país. De esta manera, fue consolidando una extensa carrera en Europa, que en poco tiempo le dio la posibilidad formar parte de las convocatorias del seleccionado argentino.
Fue así que se gestó otro de los hitos en su carrera como futbolista: participó de un mundial y logró el subcampeonato de Italia 90. Junto a un reconocido plantel que tuvo entre sus filas a Diego Armando Maradona, consolidó una actuación destacada que incluyó su debut mundialista con un recordado gol a la Unión Soviética.
Luego de su máxima experiencia como jugador del seleccionado nacional, continuó su carrera en el Áscoli de Italia (período 1991-1994) donde más tarde fue transferido al Fukuoka de Japón, permaneciendo en ese club hasta 1996, año donde decidió retornar a la Argentina.
Pedro volvió al país con 31 años, con una suma de 234 partidos y 35 goles. Sin embargo, en ese extenso proceso profesional, se encontró con Gimnasia y Esgrima La Plata, la institución que se convertiría en un sorpresivo y novedoso amor.
Su sacrificio, su experiencia y su predisposición al trabajo, generaron un férreo lazo con la gente que se materializó en los subcampeonatos de 1998 y 2002. Troglio asegura que “nació simpatizante de Independiente” aunque “un día me enamoré de Gimnasia y siento que es mi punto estratégico en el mundo”.
Pese a su identificación con el club de La Plata, siempre ha transmitido sus valores y su manera pasional de concebir el deporte, características que lo han consolidado como un referente entre los apasionados del fútbol. Factor que, como jugador y luego como entrenador, han marcado una línea colectiva de respeto y un notorio afecto por parte del hincha y los sectores que componen este universo profesional.
Es por eso que lejos de los prejuicios y agradecido a todas las esferas de su profesión, tuvo otro gesto de amor por el fútbol y decidió cerrar su carrera como futbolista en el ascenso con Villa Dálmine, consolidando otra experiencia significativa que lo describe como persona. Finalmente, Troglio dejó el fútbol con 469 partidos y, ni más ni menos, que con la obtención de un campeonato en su último club, en el año 2002.
Luego, comenzó una nueva etapa. Como técnico planteó desafíos importantes que también pusieron a prueba su idoneidad y su temperamento, aunque esta vez, desde un lugar distinto.
Arrancó su carrera en Godoy Cruz en el año 2004, pero al año siguiente volvió a Gimnasia con el objetivo de mejorar un equipo al borde del descenso. En este sentido, su primera gran alegría consistió en salvar al conjunto albiazul con una notable remontada que gestó las bases para obtener el subcampeonato del Torneo Apertura de ese mismo año. De esta manera, logró la segunda clasificación en la historia de esa institución a la Copa Libertadores.
En 2007 Troglio dejó el club platense y continuó su carrera en Independiente, donde también puso al equipo en un lugar competitivo. Un año después, partió al exterior para dirigir en el fútbol paraguayo a Cerro Porteño, club donde se consagró campeón por primera vez como entrenador.
Finalizada su etapa en el país limítrofe, decidió retornar para dirigir a Argentinos Juniors. Sin embargo, una vez más optó por el camino más difícil y volvió a Gimnasia en una situación desfavorable para la institución. Dejó de lado su progreso profesional y se propuso lograr el retorno a la primera división, con un gesto que podría haberle costado caro pero que eligió con la convicción y el carácter de los ídolos. Fue así que volvió al Estadio del Bosque y un 28 de marzo de 2013, se transformó en el técnico del ascenso para luego pelear el torneo local de primera división y finalmente lograr la clasificación de su club a la Copa Sudamericana.
Lejos de partir, hoy continúa consolidando su proyecto en Gimnasia en una trayectoria general como entrenador que acumula más de 350 partidos dirigidos en el fútbol argentino.
Su sello de optimismo, de trabajo, empatía y cercanía con las actividades sociales, han posicionado a Troglio y su historia en el epicentro de la consideración nacional.
Desde su capacidad en la conducción de grupos en estrecho vínculo con la formación de jóvenes futbolistas, Pedro transmite en la actualidad su experiencia de veinte años como jugador profesional y once años más como entrenador en la elite del fútbol. Su característica pasión, su entrega, su sentido de pertenencia y el sacrificio cotidiano son características fundamentales al momento de pensar referentes en la esencia de este deporte.
Entendemos al fútbol y a las instituciones que lo constituyen como un capital simbólico cultural donde circulan sentidos, valores, maneras de vincularse que hacen a la idiosincrasia de nuestro pueblo. En este sentido, resulta de vital importancia promover y poner en valor a aquellas personalidades y referentes que no solo han tenido una participación destacada en la historia, sino que también han marcado una manera de conducta, un estilo en su profesión y, sobre todas las cosas, un vínculo afectivo y comprometido con los clubes, bastiones sumamente importantes en el campo de lo popular.
Pedro Troglio tampoco permanece ajeno a otros espacios propios del sentido de lo popular: mantiene un rol activo con participaciones en universidades en un estrecho diálogo con la juventud, acompaña habitualmente encuentros solidarios y también trabaja para mejorar las condiciones reales de su club como institución, características primordiales al momento de pensar el sentido de lo social y lo comunitario.
Por lo expuesto, solicito a los señores Legisladores acompañen con su voto favorable el presente proyecto de ley para declarar personalidad destacada de la Provincia a Pedro Antonio Troglio.