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Fundamentos de la Ley 11291
Inspirado en Benito Quinquela Martín quien fue el fundador de un Museo de Bellas Artes en la Escuela Don Pedro de Mendoza de la Boca, un creativo e inquieto vecino de Villa Ballester, el señor Raúl Veneri, decidió en la década de los años sesenta, la creación de una pinacoteca en dicha ciudad. Aprovechando sus vínculos de amistad con pintores
famosos y sus relaciones con En 1970 el Ministerio de Educación de la Provincia mediante la resolución 1129/70 autorizó su financiamiento expresando que “la exhibición del Museo de Bellas Artes Ceferino Carnacini cumplirá fines didácticos por tratarse de un valioso recurso para penetrar a los alumnos en los conceptos básicos de la historia del arte”. La colección pictórica tuvo como pautas de ensamble la calidad de los autores por sobre su cantidad y se llegó a contar entre ellos a reconocidos protagonistas de las artes visuales del país. El valor cultural y económico del patrimonio allí depositado es incalculable. Entre quienes integran la pinacoteca del museo, se pueden citar a los precursores del impresionismo en la Argentina, Martín Malharro y Faustino Brughetti, a discípulos de Salvador Dalí como Victor Campabella, a maestros como Reinaldo Giúdice quien enseñara sus propias artes a Cesáreo Bernardo de Quiros, a este último y a Raúl Soldi entre otros. Este tipo de museos que tienen su funcionamiento en institutos escolares, constituyen una excepcionalidad en nuestro país. Se han podido constatar únicamente tres. El de la Boca, creado por Benito Quinquela Martín, el fundado por Sprovieri con funcionamiento en la escuela General Urquiza del barrio de Flores de la Capital Federal y el que nos ocupa, que como se dijo funciona en la escuela 34 de Villa Ballester siendo a su vez el único en esta Provincia. En el año 1987, trece importantísimas obras de él fueron sustraídas del lugar de exhibición sin que pudieran ser recuperadas hasta el presente. El museo debió ser levantado momentáneamente por falta de medidas de seguridad hasta su reapertura el17 de octubre de 1991 en la misma escuela y con sistemas de aseguramiento adecuado. Como lo dice su creador, el único propósito de esta institución es llevar el arte al pueblo para que los niños cultiven su sentido visual. Verdadera obra filantrópica y que mucho hace por la cultura de todos. El nombre del museo fue tomado en recordación de Ceferino Carnacini, ilustre pintor y apasionado docente que viviera y falleciera en Villa Bellester en 1964. Sus padres venecianos radicados en La Boca, lugar donde naciera el hijo, eran obreros en astilleros de la ciudad de donde emigraron a la Argentina. Ya a los trece años hubo de viajar a Verona para estudiar arte. Regresando al país se radicó en Villa Ballester y estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes. Posteriormente y luego de ganas el premio Roma, viajó nuevamente a Europa para proseguir sus estudios. En 1910 obtuvo dos medallas de plata en la Exposición Internacional de San Francisco, Estados Unidos, por la obra “Día gris”. Los billetes de cinco pesos que puso en circulación el Banco Central en el Sesquicentenario de la Independencia llevaron gravada su obra “El pueblo quiere saber de que se trata”. La actividad señalada brevemente, coincide a no dudarlo con forma plena con el interés provincial en lo que hace a la propagación y fomento de la cultura de todo orden. Es por ello que se solicita al Honorable Senado la aprobación del presente proyecto de ley.
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