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Fundamentos de la Ley 13389
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La Biblioteca Popular Rafael Obligado de la ciudad de San Pedro, fue fundada a fines del siglo XIX, allá por el año 1872, por un grupo de hombres tan emprendedores como admirables, ellos fueron Miguel Aulí, Rafael Mattas, Gerardo Bozano y Emiliano Pereyra, entre tantos otros, cuyos nombres pertenecen ya a la historia de esta localidad de la Provincia. Alentados por la Ley Sarmiento generadora con su espíritu de la creación de esta biblioteca, consumaron sus fundadores, las aspiraciones a pura voluntad de trabajo y generosidad cívica. Así quedó constituida la asociación que la creara, en aquella reunión celebrada en la señera Escuela № 1, asumiendo como presidente y también como primer bibliotecario, el destacado y comprometido preceptor local, señor Miguel Aulí. Dieron comienzo entonces, las primeras gestiones para establecer el primer local de la biblioteca, que fue costeado por la generosidad de la población local, ya en forma de suscripción popular a la misma, ya por realizaciones de veladas artísticas, así como también por la inestimable colaboración de los entonces legisladores Bozzano, Arroqui y Muro. Tanto los asociados, como los miembros de las sucesivas comisiones directivas de la institución, se ocuparon a través de los años, de dotar de mobiliario, libros y todo aquello que fuera necesario para su mejor funcionamiento, así como de levantar su primer edificio con el producto en gran parte de la generosidad de tantos benefactores; logrando, para satisfacción de la comunidad, su personería jurídica en noviembre de 1913. El paso de los años, junto a un notable crecimiento, obligó a pensar en la posibilidad de establecer un nuevo edificio, a efectos de cubrir las nuevas y mayores necesidades planteadas por la comunidad, siempre en crecimiento y ávida de más conocimientos. Así quedó aprobado en la asamblea general ordinaria del año 1921, por moción que hiciera el señor Diógenes Fuertes, la necesidad de adquirir un lote de terreno anexo a la biblioteca, con la finalidad de ampliar las posibilidades edilicias. Este proyecto se consolidó gracias a la generosidad de un vecino y gran colaborador, don Juan Monteverde, quien efectuara en el año 1922 la donación de un terreno contiguo al edificio existente de la Biblioteca Rafael Obligado para lograr la tan ansiada y necesaria ampliación. Cinco años más tarde, se inauguraba el nuevo edificio con la clara intención de lograr un polo de irradiación cultural en beneficio de la comunidad. La biblioteca, como se acostumbra llamarla en la zona y que es suficiente para identificarla, a lo largo de su fructuosa existencia, ha colaborado con su entorno ciudadano, otorgando becas para estudiantes, realizando los más variados cursos, exposiciones, conciertos, charlas, conferencias, ciclos de cine, realizado puestas de teatro, abarcando con sus actividades el más variado espectro de las artes, la ciencia y la literatura, para así estimular el desarrollo de las zonas sensibles, espirituales e intelectuales de una comunidad que disfruta con las manifestaciones culturales. Producto de su incansable actividad, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, efectuó en 1942, un reconocimiento público en el marco de la Ley 4.688. Dos años después, finalmente se adoptó el nombre de Rafael Obligado para esta insigne biblioteca popular, bautizándose el 30 de agosto de 1945, en un acto de donde se destacó el doctor Carlos Obligado por su brillante discurso. La biblioteca cuenta con piezas bibliográficas antiguas y valiosas, además de poseer un libro de autógrafos, desde abril de 1893, donde es posible apreciar conceptos de personas notables del ámbito cultural argentino que han visitado esta entidad señera, como Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Belisario Roldán, Almafuerte, Pedro A. Seguí, Alfredo Palacios, Pablo Pizurno, Alicia Moreau de Justo y Carlos Obligado, hijo del “Canto del Paraná”, cuyo nombre lleva esta institución, entre muchos otros ilustres ciudadanos. La Biblioteca Popular Rafael Obligado, cuenta actualmente con más de cincuenta mil volúmenes, casi trece mil folletos y publicaciones periódicas, atendiendo diariamente más de 300 alumnos y adultos, practica una interacción permanente con todas las instituciones y personas de la comunidad, brindando otras colaboraciones de apoyo como las ya señaladas. Esta prestigiosa institución brinda a la sociedad su política de puertas abiertas, para todos aquellos que coincidiendo con el maestro Sarmiento, consideran al libro, no solamente al servicio de la escuela, sino para el perfeccionamiento posterior del adolescente para la madurez intelectual del adulto y en fin para fundamentar la cultura general de un pueblo. Cabe destacar que de las 182 bibliotecas que fueron fundadas en el año 1872, en un período no mayor de 25 años, sólo subsistían 15 en toda la República y de éstas, pocas que supieron permanecer; solo 4 de ellas eran patrimonio de esta Provincia, siendo esta biblioteca de la localidad de San Pedro, la más antigua, creyendo necesario como legislador, reconocer y premiar el esfuerzo permanente por la cultura desde este ámbito legislativo, con este proyecto. Por todo lo expuesto, es que solicito de mis pares la aprobación del proyecto de ley.
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