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Fundamentos de la
Ley 11404
El Registro Regional
de Tumores del Sur de la provincia de Buenos Aires, surge como consecuencia
de la conjunción de A partir del 1 de enero de 1989, comienza sus actividades este Registro, utilizando como fuentes de sus datos los laboratorios de Patología del Centro de Salud “Dr. Leónidas Lucero”, del Hospital Naval de Puerto Belgrano y el Laboratorio del Dr. Ricardo Ferreira, que asume los estudios de la actividad privada. Durante 1990, se incorporan como fuentes informativas el Policlínico Ferroviario de Bahía Blanca, el Hospital Interzonal Dr. José Penna, el Hospital Español, el Laboratorio de Patología de los Dres. Claudia Grima y Guillermo Álvarez y el Hospital de Guaminí. En 1991, se incorporan los centros Asistenciales públicos y privados de Coronel Suárez, Pringles y Adolfo Alsina. Pero, ¿Para qué se ha efectuado este trabajo?.¿Qué se pretende con llevar un censo de enfermos de Cáncer y un registro de tumores? La respuesta a estos interrogantes, la obtenemos de la misma publicación del Registro, que nos dice. “Sólo contando con los datos de incidencia del cáncer podremos obtener bases científicas sólidas para generar cambios en actitudes y prácticas médicas tendiendo a un uso más racional de los recursos y a una planificación adecuada de la prevención. Estos objetivos justificarán por si solo la existencia de los Registros de Tumores”. Podríamos abundar en datos estadísticos específicos y en como ha desarrollado sus actividades el Registro. Pero creemos que la comprensión del fenómeno es el dato más terminante. Si existe alguna posibilidad de obtener una prevención de esta enfermedad es, justamente, por la realización de análisis previos y de estadísticas de incidencias de la enfermedad en la población. Para el área de influencia descripta, la labor de los especialistas involucrados es más que importante y para estos especialistas. También es importante contar con la mayor cantidad de datos posibles. Consideramos que la declaración que proponemos, otorga justicia a estos investigadores en cuanto a su reconocimiento, ya no por parte de las instituciones especializadas o por los pacientes, si no por parte de los poderes del Estado. |