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Fundamentos de la Ley 12595
Numerosos pueblos y localidades bonaerenses, a pesar de la preexistencia humana en las regiones que ocupan, comienzan su historia cotidiana a partir de la llegada del ferrocarril, en las últimas décadas de la centuria anterior. A partir del asentamiento ferroviario, con sus construcciones típicas comienzan a formarse las localidades como pequeños centros urbanos, delimitándose calles y solares, edificios públicos y propiedades particulares. Tal es el caso de la localidad de Olascoaga, ubicada en el Cuartel VII del partido de Bragado, que comenzó a formarse con características urbanísticas a partir de las instalaciones ferroviarias, si bien desde la mitad del siglo XIX, en sus inmediaciones, precisamente en el paraje denominado La Barrancosa, por la laguna homónima, habitaba la tribu mapuche del cacique Melinao. El ferrocarril, motor del progreso de las regiones de tierra adentro de la Nación, aportó al crecimiento de Olascoaga que, con la inmigración, esencialmente vasca, se convirtió en poco tiempo en un centro productor de leche, y más tarde de sus subproductos, lo que dio bienestar a sus habitantes. Tras la llegada del ferrocarril, se produce la amalgama de las razas y, juntos, conviven los apellidos hijos de la tierra como Raileff, Coñequir y Melinao con los inmigrantes Arruiz, Macías y Labaqui. Es desde esa circunstancia que comenzamos a contar la historia de Olascoaga, más allá del buceo en las profundidades de la historia que nos llevan a la raza nativa, al indio habitante de las pampas. Según consta en la documentación del Ferrocarril Oeste (luego ferrocarril nacional Domingo Faustino Sarmiento) la estación de Olascoaga, bautizada así en honor del militar de ese nombre que participó en la campaña al desierto, quedó construida el 29 de octubre de 1883 y, como decíamos, a partir de ella comienza a conocerse a la población como tal, siendo así la única fecha de referencia histórica. Por lo expuesto, invitamos a la Cámara a dar su voto afirmativo a este proyecto de ley.
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