Fundamentos de la

Ley 10270

 

En razón de las necesidades apremiantes de nuestra población a causa de la implementación de políticas, que no solo fueron ajena a la búsqueda y logro del bien de la comunidad, sino que sumieron también a los sectores marginados en una desesperada situación en la que no es respetada, en sus fueros más íntimos, la dignidad de la persona humana, es que, el partido gobernante siente la obligación de ir en ayuda de sus connacionales, para ir sentando las bases de la Argentina con la que todos soñamos.

Pero las cosas hay que llamarlas por su nombre: el pueblo padece hambre, la desnutrición hace mella en los niños argentinos, niños y jóvenes en los que tendremos que depositar nuestra confianza para el engrandecimiento de la patria.

Por eso el Plan de Abaratamiento Provincial aquí propuesto contribuirá a revertir la caótica crisis en la que se halla inmersa nuestra querida Provincia, complementando en este ámbito al Programa Alimentario Nacional (P.A.N.). Este Plan de abaratamiento es un plan de emergencia, no existe en él intenciones de competencia en terrenos ajenos a la esfera gubernamental, pero lo que sí podemos remarcar es su espíritu solidario con las familias argentinas que sufren la humillación de no poder darles a sus hijos el pan de cada día.

Su ámbito de aplicación es el conurbano bonaerense, como así también la periferia de las grandes ciudades, ya que allí residen los que más han sufrido los años de vaciamiento de la República Argentina.

El objetivo primario consiste en poner al alcance de la población artículos del alimentación básica a bajo costo. El precio que pague el consumidor será el del costo del producto, sin especulaciones de ninguna clase, ni ganancias de ningún sector. Esta comercialización directa se realizará a través de lo que se ha dado en llamar centros de abaratamiento, cuya instalación en los municipios, se resolverá de acuerdo al análisis respectivo, en cuanto las necesidades de cada uno de estos últimos teniendo en cuenta las zonas con más problemas reales y tangibles.

Para el accionar de este Plan de Abaratamiento se contará con el apoyo de la provincia de Buenos Aires, los municipios y las sociedades de fomento, cooperadoras escolares, clubes de barrio o entidades de jubilados.

En una primera etapa, se comenzaría con la comercialización de los siguientes productos: pan, pescado, huevo, soja, papa, leche, fideos.

Además de todo otro producto alimenticio que llegue a la población directamente del productor a las bocas de expendio, sin intermediación parasitaria.

Pan; Sería intención de este Plan que no exista variedad, o sea se elaboraría un solo tipo de pan, que podría ser tipo flauta y que dé cuatro piezas por kilogramo.

Pescado: Bien sabemos que este alimento no es muy codiciado por la población. Esto puede deberse a su poca divulgación pública, al precio o directamente a hábitos poblacionales. Lo primero sería solucionado a nivel nacional o provincial con una amplia propaganda masiva, pero que conllevaría implícito, la responsabilidad del gobierno de un control sobre los precios.

Una alternativa para el aprovechamiento integral de nuestra riqueza ictícola y a su vez abaratar su precio, es la utilización de buques de altura, anclados desde hace tiempo en el puerto de Quequén (Necochea) y que pertenecen al grupo S.A.S.E.T.R.U. S.A. (Son cuatro buques que pertenecen a HUEMUL S.A., subsidiaria del grupo). De esta manera, se lograría amortizar, aunque ínfimamente, la deuda que S.A.S.E.T.R.U. S.A. mantiene con el Banco de la Provincia de Buenos Aires, además, liberar buena parte del puerto, permitiendo de esta manera su propio desarrollo.

El producto traído a puerto sería comercializado en piezas enteras.

Soja: Es inaceptable que la mayor parte de nuestra población desconozca este cereal. Aquí también existiría la necesidad de publicar profundamente las variedades de preparación, usos alimenticios y valores proteicos. Como dato, un kilo de poroto de soja equivale, por su índice proteico aun kilo de carne vacuna, cinco kilos de arroz, dos kilos de porotos comunes, un kilo y medio de queso, cinco docenas de huevos y once litros de leche.

Su comercialización sería realizada en envoltorios plásticos envasados al vacío de un kilogramo, llevando en una de sus caras la impresión de tres variantes de preparación culinaria.

Huevos, leche, papa, fideos: Su comercialización se realizaría directamente del productor al consumidor.