|
Fundamentos de la Ley 11708
La celebración de los XII Juegos Panamericanos realizados en nuestro país en el mes de marzo del corriente año, mostraron y ofrecieron a la ponderación de los consumidores del turismo, tanto nacional como internacional, las bondades, bellezas naturales, infraestructura y seguridades de una localidad catalogada y reconocida como arquetipo de “centro turístico” de excelencia, como lo es la ciudad de Mar del Plata, a la postre una de las sedes principales de las justas deportivas llevadas a cabo. Si alentadora y relevante resultó la actuación, en las distintas disciplinas en competencia, que les cupo a nuestras atletas locales, engalanada con la obtención de un sinnúmero de medallas de oro, plata y bronce, justo premio al trabajo, tenacidad, y dedicación puestos al servicio de un ideal, no menor éxito derivó de la acogedora y fraternal recepción brindada por la comunidad marplatense en su conjunto. Las causas facilitaron un festejo acorde con la importancia del evento de marras, pueden sintetizarse a través la conjunción de tres de los principales pilares que caracterizan a la bien llamada “perla del atlántico”, esto es, población-bellezas naturales-infraestructura. En la actualidad la ciudad de Mar del Plata, identificada sin dudas por visitantes nacionales y extranjeros como excepcional sede marítimo-turística, cuenta con una población estable estimada en alrededor de 600.000 habitantes, cuya densidad demográfica la ubica en posición de vanguardia en crecimiento constante. Ello permite que la actividad turística disponga holgadamente de la indispensable cobertura de prestaciones de servicios y bienes de uso y consumo que la cambiante demanda exige, estructura ésta que le posibilita albergar y atender en épocas de su más alta temporada estival aproximadamente a 500.000 veraneantes en forma simultánea. Desde otro aspecto, como bien lo describe el Lic. Luis Martínez Teco, Mar del Plata y las ciudades turísticas que se enhebran a lo largo de la Ruta 11 bordeando el Atlántico hacia el norte y el sur, junto con las localidades serranas que se extienden hacia el oeste de la Ruta 226 -de singular valor paisajístico-, integran el denominado “Circuito de mar y sierras”, espacio plan del corredor Atlántico Bonaerense, cuantitativamente el más transitado del país, que en temporadas turísticas estivales recibe un caudal superior a los 4.000.000 de visitantes (Aut. Cit. Trabajo presentado en el 9no. “Seminario Internacional de Áreas Naturales y Turismo” Chubut Sep. De 1988). En particular, Mar del Plata, entre los complejos componentes de su posibilidad de oferta, cuenta con recursos naturales de singular belleza. Desde sus extensísimas playas a lo largo de toda su costa marítima, con superficie útil de playa de aproximadamente 1.370.000 m2., sus accidentes costeros con el denominado “Cabo Corrientes” o “Punta Mogotes” con sus 3 Km de balnearios de alta competitividad a nivel internacional, la llamada zona de “los acantilados” o los alrededores del “faro”; el puerto local, uno de los más importantes del país, con atracciones y paisajes característicos y exclusivos; pasando por sus parques naturales (“Bosque de Peralta Ramos”; “Parque Camet” vgr.), campiñas cultivadas y extensos campos de pastoreo de estancias abiertas a la recreación y hospedaje, dignos de los mejores elogios; hasta sus espejos de agua (“Laguna de los Padres” vgr.) aptos para la práctica de deportes acuáticos y sus serranías internas (“Sierra de los Padres”), resultan sin discusión ingredientes fundamentales para satisfacer el tiempo libre recreativo del turista-visitante ávido de exuberantes paisajes a la orilla del mar, tanto como apacibles y soleados paseos a campo traviesa. Para facilitar los simultáneos requerimientos, necesidades y deseos del visitante la ciudad dispone de hotelería, centros de convenciones, aeropuerto, transporte, rutas, accesos, comunicaciones, paseos y balnearios a lo largo de sus costas de primerísimo nivel. A ello debe agregarse, toda la infraestructura deportivo-cultural ampliada significativamente para la realización de los XII Juegos Panamericanos, celebrados en el mes de marzo del corriente año, cuya capacidad permitió la competición demás de cuarenta disciplinas deportivas. La necesidad de prolongar la temporada veraniega hasta agotar el período estival, como medio coadyuvante de propulsión generadora de recursos y mantenimiento activo de la capacidad socio-económica instalada en la ciudad, hace indispensable la incentivación de acontecimientos y celebraciones de masiva concurrencia, como bien puede ser, entre otras, la conmemoración anual de los “XII Juegos Panamericanos”, a través de una justa deportiva de buena voluntad de similares características. La organización de un evento de tal naturaleza, constituirá una contribución indispensable para el fomento intensivo del turismo; apoyo esencial del deporte y paralelamente, fundamental instrumento multiplicador de ingresos para el mantenimiento y mejora de la infraestructura e instalaciones existentes, tanto como aporte insustituible al crecimiento económico regional. En esta inteligencia, considero conveniente y oportuno declarar liminarmente a la ciudad de Mar del Plata, partido de General Pueyrredón, “Capital de los Deportes Panamericanos” de buena voluntad. Las señaladas razones, me mueven a propiciar el presente proyecto de ley que someto a la consideración de la Honorable Cámara.
|