FUNDAMENTOS DE LA LEY 15345

Se somete a consideración el presente que es reproducción del Proyecto de Ley E 370 20-21, de autoría de quien suscribe, el cual recibiera media sanción por unanimidad el 5 de noviembre de 2020, perdiendo estado parlamentario en la Cámara de Diputados.

Tiene por objeto declarar como Capital Provincial del Reciclaje a la ciudad de Laprida, partido de Laprida, debido a su trayectoria en la materia y con motivo de cumplirse en mayo de 2021 los 30 años del comienzo de este arduo camino recorrido.

Es pertinente para ubicarnos en tiempo y espacio recorrer brevemente la historia de los residuos en nuestro país. La misma se remonta a la fundación del fuerte de la ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires el 11 de junio de 1580 donde los primeros ciudadanos disponían los desechos por encima de la muralla hacia los fosos inundables de protección, convirtiéndose en el primer basural registrado en la crónicas coloniales.

Durante al entonces Virreinato del Río de La Plata se habían emitido Bandos donde daba pautas para sacar los residuos de las calles y disponerlos en las zonas bajas e inundables. Las quemas a cielo abierto también fueron implementadas para reducir los volúmenes de desperdicios generados por la población, esta práctica implementada hace 150 años aún se sigue desarrollando en vastas regiones de nuestro país.

La incineración “controlada” nace en 1903 en la Ciudad de Buenos Aires, con el funcionamiento el primer horno destinado para una usina de residuos. Una solución aceptada a lo largo del siglo XX. Mientras se ordenaba construir nuevos incineradores, hacia 1930, sólo se conseguía procesar el 80 por ciento de la basura recolectada depositándose el resto en basurales y quemas clandestinas en los bajos de los alrededores.

En diciembre de 1976, se sancionó y promulgó una ordenanza en la que se prohibió la instalación o puesta en marcha de incineradores de todo tipo. Los niveles de smog que había sobre la ciudad la hacían una ciudad gris casi todo el tiempo. Desde el Río de la Plata, se la veía envuelta de humo y no se divisaban los edificios. Esta contaminación tardó 2 años en desaparecer de la atmósfera.

Para evitar los incineradores, las quemas y los basurales a cielo abierto se creó en enero de 1977 la empresa estatal Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) compuesta por los gobiernos de la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, que comenzó a encargarse de transportar los residuos desde las zonas de acopio y realizar su disposición final.

Sus objetivos eran: disponer los residuos exclusivamente por el sistema de relleno sanitario en los municipios, prohibir la disposición final de la basura mediante su quema o incineración o por cualquier otro sistema no autorizado, y vedar cualquier tipo de tarea de recuperación de residuos, comprendiendo también al denominado "cirujeo", aún en terrenos de propiedad de particulares.

Recién en 1993, en la ciudad de Buenos Aires, se puso en marcha un sistema experimental de recolección para separar vidrio y papel del resto de la basura domiciliaria. El reciclado que, aún hoy, es difícil aplicar en gran parte de los municipios. En este marco de gestión de residuos a nivel nacional y a partir de un viaje de formación del intendente de Laprida Arquitecto Alfredo lrigoin a Alemania en el año 1990, después de visitar una Planta de Tratamiento de Residuos, nace la idea proyecto de empezar a separar los residuos en nuestro municipio. Este modelo de gestión era entonces inédito en Argentina y en toda Latinoamérica.

Si bien el modelo fue el primero de su tipo, luego siguieron sumándose iniciativas como son los casos de las ciudades de Maipú (Mendoza), Trenque Lauquen y Bahía Blanca; llegando hoy a más de 80 Plantas de Separación en los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires.

Los objetivos fueron la erradicación del basural, la inclusión formal de los cirujas en el nuevo proyecto, la recuperación de materiales, la promoción de la participación ciudadana en la gestión ambiental, la introducción de nuevas tecnologías para el tratamiento de residuos, la preclasificación domiciliaria, la comercialización de los productos reciclables y la producción de abono orgánico.

El proyecto consistía en la construcción con recursos municipales de la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos de Laprida.

Para ello en junio de 1990 la municipalidad adquirió una quinta de 2 hectáreas en el sector norte de la planta urbana, a 800 metros de la ciudad, donde sigue funcionando actualmente.

En el mes de mayo de 1991 se comenzaron las obras para construir la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos de Laprida, fecha que tomamos como hito en el presente proyecto a los efectos de la declaración que se pretende. La primera etapa de la obra de la planta se culminó en el mes de diciembre del mismo año.

Para concientizar a los nuevos empleados municipales (ex cirujas) y a la comunidad, en ese mismo año, se realizaron las primeras charlas sobre el cuidado del ambiente en las escuelas e instituciones intermedias.

Posteriormente se realizaron campañas para eliminar el uso del "tacho de residuos" y reemplazarlo por las incipientes bolsas plásticas; aprovechando el cambio se usaron las bolsas para separar los residuos "inorgánicos" dentro de bolsas blancas y los "orgánicos" en bolsas verdes. Sistema de preclasificación que aún sigue vigente.

Junto con estas acciones, en esos años se reforzó la relación con el Taller Protegido "Camino a la Felicidad", donde se elaboran las bolsas verdes y blancas, los concurrentes al mismo se encargan del recambio de las bolsas de los cestos papeleros que están dispuestos en las veredas de todas las cuadras de la planta urbana y actualmente están sumando a esas tareas la recuperación de los residuos textiles.

Tan pionero resulto el proyecto que los diferentes municipios llamaban al CEAMSE para decirles "quiero hacer algo como lo de Laprida", y es así como los técnicos vinieron a conocer nuestra experiencia y se difundió rápidamente por todo el país.

A fines del año 2007 se comenzó un nuevo período de mejoras en la gestión los residuos de rechazo, generados después de la separación, se realizaba en trincheras excavadas para su vertido dentro del mismo predio de la planta de tratamiento.

Las mismas se hallaban colapsadas con montañas de basura y ante esta emergencia ambiental se contrató a la Universidad del Centro de la provincia de Buenos Aires (UNICEN) para realizar un estudio de factibilidad para solucionar esta problemática.

El 16 de septiembre del corriente año se lanzó el Programa Laprida Ambiental y Sostenible, con el objetivo de incorporar a las políticas públicas del municipio, y a las actividades y proyectos de las Organizaciones No Gubernamentales y de las y los ciudadanos, prácticas ambientales sostenibles que estimulen el desarrollo distrital y contribuyendo al mejoramiento de la calidad de vida integral de sus habitantes.

Viendo la correlación positiva que ha habido en las políticas nacionales y provinciales, el modelo de desarrollo sostenible aplicado a la gestión integral de residuos en Laprida, que está pronto a cumplir 30 años, y ha sido adoptado como política de estado por todos los intendentes desde su creación a la actualidad, fue, es y será un modelo de gestión replicable para la gran mayoría de los municipios.

Es por todo lo expuesto que solicito a las y los senadores acompañen esta iniciativa.